Verdades innegociables sobre la vida eterna
Vivimos en una cultura que rechaza todo lo absoluto. Muchos prefieren creer que cualquier camino es válido mientras uno sea sincero. Pero Jesús habló con palabras firmes y llenas de amor: la salvación no es personalizable, ni se define por sentimientos o tradición religiosa. En este estudio reflexionamos sobre cuatro verdades que no pueden negociarse: la salvación exige humildad, tiene un límite de tiempo, escuchar no es lo mismo que creer y rechazar a Cristo sí tiene consecuencias eternas. Hoy es un buen momento para detenernos, examinar nuestro corazón y responder a la invitación que Dios hace.










