Reservando tu asiento en el reino de Dios
En una cena cargada de tensión, Jesús transformó cada gesto y cada palabra en una enseñanza viva. Allí, en la mesa de un fariseo, expuso el orgullo disfrazado de religiosidad, corrigió la búsqueda de honor y mostró el valor de invitar a quienes no pueden devolver el favor. Finalmente, reveló que Dios mismo prepara un banquete donde entran no los seguros de sí, sino los que responden con humildad. Este mensaje nos invita a examinar nuestras excusas, reconocer nuestra necesidad y responder al llamado que puede cambiar nuestro destino eterno.










