Gedeón, Sansón, Jefté, David… nombres que evocan victorias, pero también debilidades evidentes. El autor de Hebreos los menciona casi con prisa, como si el tiempo no alcanzara para contar todo lo que Dios hizo a través de ellos. ¿Por qué incluir historias tan marcadas por la fragilidad humana en un capítulo dedicado a la fe? En este estudio descubrimos qué tenían en común estas vidas tan distintas y qué nos enseñan acerca de confiar en Dios cuando nuestras propias limitaciones se hacen evidentes. Acompáñenos mientras exploramos cómo la fe avanza aun en medio de la imperfección y aprendamos juntos a mirar nuestra historia desde esa misma perspectiva.