Los hombres piadosos de edad avanzada dejan un legado de fe, amor y perseverancia
Las personas más ricas del mundo gastan miles de millones de dólares cada año intentando evitar lo inevitable: el envejecimiento.
Además de la antigua industria de suplementos medicinales y farmacéuticos diseñados para reducir los síntomas físicos de la edad, como las arrugas, ha surgido una nueva industria dedicada a descubrir cómo revertir el proceso de envejecimiento.
En febrero, los Institutos Nacionales de Salud publicaron un estudio que explora cómo la manipulación de la actividad genética podría, en teoría, ralentizar o incluso revertir el envejecimiento a nivel molecular.
Millonarios de la tecnología como Peter Thiel, Larry Ellison y Sam Altman han invertido enormes sumas de dinero en centros de investigación biotecnológica enfocados en desacelerar el envejecimiento mediante un proceso conocido como rejuvenecimiento celular.
Mientras el mundo intenta desesperadamente escapar de la vejez, Dios invita a los creyentes a abrazarla como una corona de honor.
El rey David escribió:
“El justo florecerá… Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes” (Salmo 92:12-14).
En otras palabras, los creyentes de edad avanzada deben comprometerse a seguir dando fruto y a dejar un legado de piedad.
En su carta a Tito, el apóstol Pablo ofrece instrucciones específicas para los hombres mayores. Escribe:
El carácter de un hombre de Dios
“Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor y en la paciencia.”
En esta descripción del envejecimiento piadoso, Pablo presenta seis características que deben ser evidentes en la vida de los hombres mayores dentro de la iglesia.
Como hombres, este es nuestro llamado particular y único de parte de Dios para las últimas etapas de nuestra vida.
1. Sobrios
Esto se refiere a un creyente de mente clara, libre de excesos y adicciones.
En el contexto inmediato, Pablo puede estar hablando de un hombre cuya mente no está dominada por el alcohol. Pero el principio puede extenderse a cualquier otro vicio, como la pornografía, las drogas o cualquier hábito que esclavice el corazón.
En contraste con muchos de los hombres de la cultura pagana de su tiempo, que desperdiciaban sus últimos años entregados a los excesos, Pablo exhorta a los creyentes mayores a demostrar una forma de vida más digna y santificada.
2. Serios y dignos de respeto
En una cultura que constantemente anima a los adultos a comportarse como adolescentes, los hombres mayores deben dar ejemplo de madurez y dignidad.
Esta palabra incluye la idea de ser respetables y honorables. También puede entenderse como alguien que posee una profundidad o peso de carácter.
Esto no significa que no podamos disfrutar la vida, reír o tener un sano sentido del humor.
Pero sí significa que rechazamos la frivolidad, la vulgaridad y aquellas actividades inmaduras que desperdician nuestro tiempo y desvían nuestra atención de lo que realmente importa.
3. Prudentes y dueños de sí mismos
Esta característica tiene que ver tanto con el discernimiento y la sabiduría como con el dominio de los impulsos pecaminosos.
Con el paso de los años hemos experimentado mucho de este mundo: alegrías y tristezas, victorias y pérdidas.
Sabemos cuán breve y pasajera es esta vida.
Por eso procuramos vivir cada día con disciplina, urgencia espiritual y claridad de propósito.
4. Sanos en la fe
Los hombres mayores deben cultivar una relación firme y personal con Jesucristo, renovando diariamente su confianza en Él.
Esta fe adquiere una fuerza especial cuando consideramos todo lo que una persona mayor ha vivido.
Después de años de pruebas, sufrimientos, decepciones y pérdidas, un hombre que sigue creyendo en las promesas de Dios ofrece un testimonio poderoso de fidelidad.
5. Sanos en el amor
Los hombres mayores deben asegurarse de que sus relaciones estén marcadas por el amor.
Esto incluye a la esposa, los hijos, los nietos, los amigos y los hermanos de la iglesia.
Están llamados a manifestar el amor sacrificial que la Biblia describe como amor ágape: un amor que busca el bien de los demás y refleja el carácter de Cristo.
6. Sanos en la perseverancia
La palabra perseverancia también puede traducirse como constancia o firmeza.
Independientemente de la edad en que una persona haya llegado a la fe en Cristo, la perseverancia significa terminar bien la carrera.
Significa permanecer fiel a Jesús hasta el final, sin importar las circunstancias.
Es seguir caminando con Él cuando el cuerpo se debilita, cuando las pruebas aumentan y cuando los años avanzan.
¿Por qué Dios llama a los hombres mayores a vivir de esta manera?
Primero, porque estas cualidades forman parte de la santificación personal
Dios honra a quienes buscan desarrollar estas características.
Cada vez que perseguimos estas virtudes piadosas, somos conformados más y más a la imagen de Cristo, que es el propósito supremo de nuestra vida.
Segundo, porque estas cualidades sirven de ejemplo para la próxima generación
Demasiados hombres mayores se aíslan durante sus últimos años.


















