Muchas personas admiran a Jesús: respetan sus enseñanzas, celebran su resurrección y disfrutan del ambiente de la iglesia. Pero admirar a Jesús no es lo mismo que seguir a Jesús.
En el capítulo 9 del Evangelio de Lucas, Jesús conversa con tres personas que parecen interesadas en seguirle. Sin embargo, en cada conversación aparece una excusa diferente. Estas excusas siguen siendo muy comunes hoy.
La pregunta que Dios quiere poner en tu corazón es sencilla pero profunda:
¿Eres solo un admirador de Cristo… o verdaderamente su seguidor?
1. “Señor, te seguiré… pero solo si obtengo algo a cambio”
El primer hombre promete seguir a Jesús a donde sea. Pero Jesús responde con una advertencia: seguirle no garantiza comodidad ni reconocimiento.
El Señor le dice que ni siquiera tiene un lugar fijo donde descansar. Con esto revela la verdadera motivación de aquel hombre: esperaba beneficios, prestigio o poder.
A veces nuestro corazón también se acerca a Dios con expectativas similares. Queremos seguir a Cristo mientras Él bendiga nuestros planes, nuestras metas o nuestra comodidad.
Pero la santidad comienza cuando decides seguir a Jesús no por lo que recibes, sino por quién es Él.
Pregunta de aplicación:
Si seguir a Jesús no te ofreciera ningún beneficio visible, ¿seguirías caminando con Él?
2. “Señor, te seguiré… pero ahora no”
El segundo hombre recibe una invitación directa de Jesús: “Sígueme”. Sin embargo, responde con una petición que en realidad es una forma de posponer la decisión.
Dice que primero debe encargarse de su padre. En aquella cultura, esa expresión podía significar que quería esperar hasta resolver asuntos familiares o económicos antes de comprometerse.
En otras palabras:
“Señor, quiero seguirte… pero más adelante.”
Muchas personas no rechazan a Cristo abiertamente; simplemente lo dejan para después. Piensan que buscarán a Dios cuando la vida sea más tranquila, cuando tengan más tiempo o cuando ya hayan cumplido ciertas metas.
Pero el llamado de Jesús siempre es para hoy.
Pregunta de aplicación:
¿Hay algo en tu vida que esté haciendo que pospongas una decisión más profunda de seguir a Cristo?
3. “Señor, te seguiré… pero no completamente”
El tercer hombre dice que quiere seguir a Jesús, pero primero desea despedirse de su familia. Entonces el Señor responde con una ilustración poderosa: el agricultor que ara la tierra no puede hacerlo mirando hacia atrás.
Si lo hiciera, el surco saldría torcido.
Jesús está enseñando que no se puede avanzar en el reino de Dios con el corazón mirando constantemente al pasado.
Algunas personas desean la vida con Cristo, pero siguen aferradas a su antigua manera de vivir: viejos hábitos, viejas prioridades o viejos deseos.
La santidad implica algo más profundo: entregarle a Dios toda la vida, no solo una parte.
Pregunta de aplicación:
¿Hay alguna área de tu vida que aún no has rendido completamente al Señor?
Una decisión que cambia la vida
Me encanta la historia de William Borden que ilustra lo que significa seguir a Cristo de verdad.
Siendo heredero de una enorme fortuna, decidió dedicar su vida al evangelio. En su Biblia escribió tres frases que marcaron su compromiso:
- Sin reservas
- Sin retorno
- Sin remordimientos
Murió joven, antes de llegar al campo misionero donde planeaba servir. Muchos pensaron que su vida había sido un desperdicio.
Pero para Dios no lo fue. Borden entendió algo que cambia todas las prioridades: una vida entregada a Cristo nunca es una vida perdida.
Frase clave del devocional
Seguir a Cristo no es admirarlo desde lejos, sino entregarle la vida sin reservas, sin retorno y sin remordimientos.
Versículo para meditar (NBLA)
“Pero Jesús le dijo: Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.”
— Lucas 9:62
🎧 Estudia este pasaje con más profundidad aquí:
















