Llegando sano y salvo a su hogar celestial
Aunque llamemos “hogar” al lugar donde vivimos ahora, la Biblia nos recuerda que esta vida es solo una escala en nuestro camino hacia la presencia del Señor. En esta enseñanza, descubrimos tres recordatorios que Salomón comparte para ayudarnos a vivir con una perspectiva eterna: Dios ha dirigido nuestro pasado, sostiene nuestro presente y asegura el futuro glorioso de quienes le pertenecen. Estas verdades nos permiten enfrentar la vida con serenidad y propósito, sabiendo que nuestro destino final no está aquí, sino en el hogar celestial preparado por Dios. Acompáñenos a reflexionar sobre esta esperanza que transforma la manera en que vivimos hoy.








