El segundo hijo perdido
Es posible estar cerca de las cosas de Dios y, aun así, tener un corazón frío frente a Su gracia. En este mensaje, observamos cómo una actitud correcta por fuera puede esconder resentimiento, comparación y falta de gozo por la obra de Dios en otros. La historia nos invita a mirarnos con honestidad y a reconocer áreas donde el orgullo o la justicia propia han tomado lugar. Más que señalar a otros, este pasaje nos llama a examinar nuestras reacciones, nuestras expectativas y nuestra respuesta ante la gracia inmerecida. Descubramos juntos cómo el Padre nos invita a entrar al banquete con un corazón transformado.








