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El Mesías que maduró

Nadie, jamás, ha renunciado voluntariamente a más poder y gloria que Jesús. El Creador del universo se rebajó a convertirse en un pequeño bebé humano. Pero Jesús no solo dejó de lado su poder y estatus, sino que aceptó las limitaciones de crecer como un ser humano...

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Nadie, jamás, ha renunciado voluntariamente a más poder y gloria que Jesús. El Creador del universo se rebajó a convertirse en un pequeño bebé humano. Pero Jesús no solo dejó de lado su poder y estatus, sino que aceptó las limitaciones de crecer como un ser humano, aunque completamente divino también.

Jesús lo sabía todo cuando estaba en el cielo; pero, en la tierra crecería y maduraría naturalmente en sabiduría. Lucas escribe acerca de la niñez de Jesús: “Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y con los hombres” (Lucas 2:52). La palabra “crecía” significa “progresar, avanzar”, y significa que Jesús maduró. Dejó a un lado la madurez perfecta y se permitió convertirse en una especie de pizarra en blanco en sus primeros años en la tierra. Tuvo que aprender a hablar, caminar y aprender 2 + 2 = 4. Imagínese la humildad de Dios el Hijo cuando se convirtió en el hijo de María.

La razón de que podamos celebrar la Navidad es porque Jesús maduró y se convirtió en un hombre perfecto y sin pecado que se convertiría en nuestro Libertador. Si bien apartamos este tiempo para agradecer a Dios por enviar a Su Hijo cuando era un bebé, recordemos el enfoque correcto de la historia.

La Navidad es mucho más que un bebé en un pesebre, es el Hijo de Dios uniéndose a la raza humana para poder redimirnos para siempre.

 Este artículo ha sido traducido y adaptado con el consentimiento de su autor.

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¿Es la superstición un pecado?

A menudo escucho preguntas sobre la naturaleza de la superstición y si se considera un pecado. Aunque la Biblia no utiliza explícitamente el término “superstición”, los principios que enseña nos ayudan a entender cómo Dios ve estas creencias erróneas. En su esencia, la superstición es un intento humano de explicar lo sobrenatural, lo cual puede alejarnos de la verdad del Evangelio. Entonces, ¿es la superstición un pecado? Vamos a analizarlo más a fondo.

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