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Las primeras testigos de la resurrección

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Acerca de esta lección

La mañana de la resurrección comenzó con un grupo de mujeres que caminaba hacia una tumba llevando especias para completar un funeral. Lo último que esperaban era encontrar evidencias de que Jesucristo había vencido la muerte. Sin embargo, un terremoto, ángeles resplandecientes, una piedra removida y una tumba vacía comenzaron a revelar una realidad que cambiaría sus vidas y el curso de la historia. En esta lección descubriremos cómo Dios preparó cuidadosamente aquellas primeras evidencias para confirmar la resurrección de su Hijo y por qué las primeras personas en contemplarlas se convirtieron también en las primeras testigos de la noticia más gloriosa del evangelio.

Leer la lección

Introducción

Mientras más famosa es una persona al momento de morir, más probable es que surja algún tipo de rumor sobre su muerte; incluso alguna que otra teoría de conspiración diciendo que tal vez esa persona todavía está viva.

Pienso, por ejemplo, en lo que hasta el día de hoy se conoce como “El engaño de Graceland”: la teoría que afirma que Elvis Presley sigue vivo.

La conspiración sigue existiendo, aunque varios médicos confirmaron oficialmente su muerte y luego se realizó una autopsia. Los doctores identificaron la causa de su muerte e incluso los tipos de medicamentos que había estado consumiendo.

Después de la autopsia, dos empleados de la funeraria prepararon su cuerpo para el entierro. Su encargado de vestuario lo vistió. Su cosmetóloga personal lo maquilló. Su peluquero le tiñó el cabello de negro intenso. Y finalmente, toda su familia lo vio antes de que cerraran el ataúd.

Todos estos detalles se publicaron en un artículo oficial para directores de funerales (American Funeral Director Journal) precisamente para intentar detener las teorías de conspiración. El artículo llevaba un título muy apropiado: “Elvis realmente ha dejado el edificio”.

Pero, aun así, hay personas que siguen dudando.

El 14 de abril de 1865, John Booth asesinó al presidente Abraham Lincoln.

Todo tipo de teorías comenzaron a circular: dudas acerca de la identidad del asesino, especulaciones acerca de las últimas palabras de Lincoln, debates sobre dónde debían enterrarlo e incluso dudas sobre si realmente lo habían enterrado.

La gente seguía dudando, aunque embalsamaron el cuerpo y luego lo transportaron en un tren fúnebre donde participaron sus familiares y líderes políticos. El tren recorrió varios estados mientras miles de personas se acercaban a las vías para lamentar su muerte.

Finalmente, el tren llegó a Springfield, Illinois, donde enterraron a Lincoln en el cementerio Oak Ridge.

Por temor a que alguien profanara su tumba de alguna manera, trasladaron su ataúd a una bóveda subterránea sin identificar.

Pero con el tiempo, la ubicación se hizo conocida. Un grupo de criminales intentó robar su cuerpo y pedir un rescate por sus restos, pero descubrieron el plan antes de que pudieran llevarlo a cabo.

Finalmente, en 1901, 36 años después de su muerte, colocaron nuevamente su cuerpo en un ataúd. Los médicos identificaron otra vez sus restos. Luego rodearon el ataúd con una estructura de acero y lo colocaron en una bóveda profunda donde vertieron varias toneladas de cemento alrededor, literalmente dejando el ataúd encerrado en concreto.

Solo entonces hubo suficiente evidencia para convencer al público de que Abraham Lincoln realmente estaba muerto y enterrado.

En los famosos funerales de Abraham Lincoln y Elvis Presley, la evidencia de que estaban muertos era abrumadora.

Sin embargo, cuando comparamos esos casos con la escena de la tumba más famosa de toda la historia humana, encontramos teorías de conspiración que continúan hasta el día de hoy afirmando que Jesús nunca murió realmente.

Y hay todavía más teorías diciendo que Jesús nunca resucitó de entre los muertos.

Pero un testigo tras otro relata que Jesús apareció a todos sus discípulos originales. Se apareció a amigos cercanos y familiares. Se apareció a quinientas personas al mismo tiempo y también a ciertos discípulos en diferentes ocasiones.

Finalmente, muchos testigos lo verían ascender entre las nubes hasta perderlo de vista.

Teorías de la muerte de Jesús

Una de estas teorías se conoce como la teoría de la alucinación. Básicamente afirma que todas estas personas estaban teniendo alucinaciones.

Pero es difícil creer que todos hayan tenido exactamente la misma alucinación.

El Sanedrín lanzaría otra teoría de conspiración: que los discípulos robaron el cuerpo de Jesús para fingir su resurrección.

Pero esa explicación tampoco se sostiene, porque lo único que tenían que hacer era encontrar el cuerpo y mostrarlo públicamente para demostrar que Jesús no había resucitado.

O simplemente podrían haber esperado y dejar que la supuesta mentira de los discípulos se cayera por sí sola cuando Jesús nunca apareciera. 

Pero ten esto en mente: Los discípulos no estaban reunidos tratando de encontrar la manera de convencer a la gente de que Jesús había resucitado.

El registro bíblico deja muy claro que los discípulos ni siquiera creían que eso iba a suceder.

Los discípulos ya se habían rendido.

Estaban desilusionados. Estaban desanimados. Para ellos, todo había terminado.

Ellos no estaban tratando de promover algún mito de que Jesús estaba vivo. Estaban tratando de descubrir qué iban a hacer con el resto de sus vidas.

De hecho, cuando las mujeres regresaron de la tumba vacía para contarles a los discípulos la emocionante noticia de que un ángel les había dicho que Jesús estaba vivo, Lucas escribe en el capítulo 24, versículo 11:

…mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían. Lucas 24:11

La palabra original que aquí se traduce como “locura” se usaba en el mundo de la medicina. Y el doctor Lucas la usa aquí intencionalmente. Era una palabra que describía los delirios de una persona enferma, alguien que no estaba pensando con claridad.[i]

En otras palabras, los discípulos pensaron:

“Ustedes están tan dolidas que están alucinando”.

¿Alguna vez has pensado en el hecho de que el mayor obstáculo para que el cristianismo comenzara no fue la incredulidad de los líderes religiosos, sino la incredulidad de los propios discípulos?[ii]

¡Primero había que convencer a los discípulos!

Y lo que Jesús hará a continuación no tiene tanto el propósito de convencer al mundo incrédulo, sino de convencer a sus propios discípulos.

Lucas ahora nos presenta varias evidencias de que algo extraordinario realmente había sucedido. Y todo esto ocurre incluso antes de que Jesús se les aparezca.

Evidencias de la resurrección

Permíteme mostrarte cinco evidencias de que ocurrió algo sobrenatural – que Jesús verdaderamente resucitó. 

Llegamos ahora a Lucas capítulo 24.

Si nos acompañaste en nuestro estudio anterior, recordarás que varias mujeres habían observado dónde José de Arimatea había llevado el cuerpo del Señor para luego volver a esa tumba. Sin saberlo, ellas se convertirían en las primeras testigos de la resurrección.

Ellas habían visto cómo Nicodemo y José lavaron y envolvieron rápidamente el cuerpo del Señor, y luego lo colocaron dentro de la tumba nueva de José, siguiendo la costumbre de aquel tiempo.

Estas mujeres después regresaron a casa para preparar especias aromáticas mientras esperaban que pasara el día de reposo, que según estudiamos fueron probablemente dos días—viernes y sábado— el día de reposo normal, semanal, y el especial por la pascua. Lo que queda claro es que volvieron temprano el domingo por la mañana.

Lucas escribe ahora en el capítulo 24, versículo 1:

El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado…

Y hallaron removida la piedra del sepulcro; y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
Lucas 24:1-3

Afortunadamente, el evangelio de Mateo agrega algunos detalles que nos informan lo que acababa de suceder justo antes de que estas primeras testigos de la resurrección llegaran a la tumba.

Sabemos por los relatos de los evangelios que los líderes judíos habían ido a Pilato y le habían pedido una guardia romana para asegurarse de que Jesús permaneciera dentro de la tumba y los discípulos permanecieran fuera.

Pilato aceptó.

Así que Mateo escribe en el capítulo 27, versículo 66:

Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia. Mateo 27:66

Pero les va a salir el tiro por la culata. Después se van a preguntar por qué se les ocurrió esta idea, porque lo único que lograron fue añadir más testigos de que algo sobrenatural había ocurrido.

Estos soldados se convertirán en una pieza clave de la evidencia de la resurrección de Cristo.

Pero antes de seguir, es importante entender que esta guardia romana no era como la representan comúnmente en el material de la escuela dominical: unos hombres con pequeñas faldas plisadas, cascos enormes y espaditas en la mano parados frente a la tumba.

La unidad de guardia a la que se hace referencia aquí podía tener entre cuatro y dieciséis hombres: soldados altamente entrenados que representaban tanto la estrategia defensiva como ofensiva del ejército romano.

Estos soldados estaban entrenados para proteger un espacio de aproximadamente dos metros cuadrados a su alrededor. Si alguien entraba en ese espacio, ellos estaban preparados para acabar con la vida de su enemigo de muchas maneras diferentes. 

Mateo también menciona que la guardia selló la tumba.

Ellos extendieron una cuerda frente a la entrada y la aseguraron con arcilla de sellado. Luego, el comandante romano de la unidad presionaba el sello oficial de Roma sobre esa arcilla.

Ese sello no comunicaba: “Cuidado con el perro”.

Comunicaba: “Cuidado con el Imperio Romano”.

Documentos históricos revelan que si alguien rompía un sello romano sin autorización, recibía la pena de muerte.

Nadie se metía con el sello del Imperio Romano.

Bueno, Dios el Padre estaba a punto de enviar unos ángeles para meterse con el Imperio Romano.

La primera evidencia de que algo sobrenatural ocurrió es esta:

La aparición de los ángeles era innegable

Cuando juntamos las pistas que nos dan los evangelios, Mateo registra que unos momentos antes de que las mujeres llegaran a la tumba, ocurrió esto. Leemos en Mateo capítulo 28, versículo 2:

Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. Mateo 28:2-3

El relato del evangelio de Lucas nos dice que había dos ángeles. Evidentemente, Mateo menciona solamente al ángel que habló.

Por cierto, la aparición de este ángel se describe con las mismas palabras que se usan para describir a Elías y Moisés en el monte de la transfiguración, cuando la gloria de Jesús fue revelada: una luz resplandeciente.

Lucas describe aquí a estos dos ángeles diciendo que tenían “vestiduras resplandecientes”.

Literalmente, tienen cuerpos gloriosos que irradian una luz brillante que atraviesa incluso sus vestiduras.

El profeta Daniel y el Señor mismo dijeron que un día los redimidos brillarán como el resplandor del sol (Daniel 12:3 y Mateo 13:43).

Daniel agrega que los redimidos brillarán como el resplandor del firmamento.

Evidentemente, así es como uno luce después de vivir en la presencia de Dios.

Y así es como tú vas a lucir un día.

Mateo agrega en el versículo 4 que la apariencia brillante y resplandeciente del ángel hizo temblar a los guardias.

Él escribe:

Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos. Mateo 28:4-7

Así que mientras los guardias están temblando de terror —literalmente paralizados por el miedo, sin poder moverse— todavía pueden ver y escuchar este mensaje increíble de parte de este ángel resplandeciente.

Así que piensa en esto: estos soldados están a punto de convertirse en testigos.

Sintieron el terremoto.

Vieron a los ángeles.

Y lo mejor de todo, escucharon el anuncio que el ángel les dio a las mujeres que acababan de llegar a la tumba:

“Jesús, el que fue crucificado, no está aquí, porque ha resucitado”.

Mateo nos dice que los soldados salieron corriendo, pero no fueron a Pilato, su superior. Fueron directamente a los principales sacerdotes.

Así que la primera evidencia de que algo sobrenatural ocurrió es la aparición de los ángeles.

Hay una segunda evidencia de que algo sobrenatural sucedió, y es fácil pasarla por alto:

La piedra ya no estaba frente a la tumba.

Mateo registra en el versículo 2:

… un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella.
Mateo 28:2

Ahora, Jesús ya había resucitado de los muertos. Él ya no estaba ahí adentro. La piedra no fue removida para dejar salir a Jesús, sino para dejar entrar a los discípulos y que pudieran comprobarlo.

Esta piedra tenía forma circular, como una enorme rueda de carreta, y podía pesar hasta dos toneladas.

La colocaban en una ranura inclinada que descendía hacia la entrada de la cueva. La mantenían detenida con una cuña de madera o una piedra pequeña hasta que colocaban el cuerpo dentro de la tumba.

Luego quitaban la cuña y, con la ayuda de la gravedad, podían rodar la piedra más fácilmente hasta cubrir la entrada.

Esto protegía la tumba de animales salvajes y de ladrones de tumbas.[iii]

Datos históricos nos dicen que se necesitaban hasta 20 hombres para rodar una piedra de estas cuesta arriba y quitarla de la entrada.

El evangelio de Marcos nos dice que las mujeres estaban preocupadas precisamente por esa piedra, porque les impedía ungir el cuerpo de Jesús.

Marcos escribe en el capítulo 16:

Y decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande.
Marcos 16:3-4

Imagínate la sorpresa de estas mujeres.

  • Marcos usa una preposición que indica que alguien había hecho rodar la piedra cuesta arriba.
  • Lucas escribe que alguien había movido la piedra y la había alejado de la tumba; en otras palabras, ya no estaba en la ranura.
  • Juan usa una preposición que indica que alguien levantó la piedra y la quitó de la entrada.

En otras palabras, alguien tomó esta piedra de dos toneladas y la tiró a un lado como si fuera una piedrita.

Y mira esto: hay un ángel sentado encima de ella.

¡Me encanta este ángel!

Es como si estuviera diciendo: “¿De verdad pensaron que esta cosita podía detener el poder de Dios?”

Y después de eso, las mujeres reciben la invitación de mirar dentro de la tumba.

Aquí está la tercera evidencia que vieron las mujeres – la evidencia más importante de que algo sobrenatural ocurrió:

El cuerpo del Señor ya no estaba donde ellas habían visto que lo pusieron

En pocas palabras: la tumba está vacía.

La entrada de estas tumbas era baja, así que una persona tenía que agacharse para poder entrar.

Mateo se enfoca en el ángel que estaba afuera sentado sobre la piedra y las invita a entrar. Y Marcos completa el relato, diciendo que las mujeres vieron a otro ángel adentro, sentado junto al lugar donde habían puesto a Jesús. Ese ángel les dijo que Jesús estaba vivo.

Nuevamente, es importante notar que estas mujeres no llegaron para mover el cuerpo de Jesús, sino para ungirlo.

Una vez que colocaban el cuerpo sobre esa repisa dentro de la tumba, lo dejaban allí durante mucho tiempo.

La costumbre en aquellos días era que, después de que el cuerpo del fallecido se descompusiera, quitaban las telas que lo envolvían, y la familia recogía los huesos para ponerlos en un pequeño osario, una pequeña caja de piedra para huesos. La familia grababa el nombre de la persona en la parte superior o en uno de los lados de la caja.[iv]

Luego colocaban esa caja en un espacio dentro de la tumba, y la familia podía seguir usando esa misma tumba durante generaciones.

Por cierto, el Señor en su gracia, nos ha permitido presenciar un descubrimiento arqueológico reciente. Se descubrió un osario que da testimonio de la veracidad del evangelio.

Se trata de un osario —una caja de piedra donde se guardan huesos— que pasó de generación en generación durante siglos, hasta que finalmente llegó a manos de un vendedor de antigüedades en algún momento de la década de 1960. 

No es extraño que los arqueólogos encuentren osarios, así que, durante años nadie le prestó atención… hasta el año 2002, porque finalmente tradujeron la inscripción que tenía en arameo.

Y cuando la tradujeron, causó una enorme controversia.

Por supuesto, la Autoridad de Antigüedades de Israel inmediatamente declaró que era un objeto falso. No tienen mucho interés en descubrimientos arqueológicos que apoyen el Nuevo Testamento.

De hecho, arrestaron al dueño del osario bajo cargos de fraude.

Pero en el año 2012, un tribunal lo declaró inocente de todos los cargos.

Los arqueólogos terminaron reconociendo que la inscripción era auténtica y que databa del año 63 después de Cristo.

La inscripción en esta caja de huesos dice esto —prepárate—:

“Jacobo, hijo de José, hermano de Jesús”.

¿No es increíble?

Ahora, esto no va a convencer a los incrédulos.

No hubo un avivamiento en el mundo de la arqueología ni en la tierra de Israel —por lo menos todavía no.

Pero para quienes creemos, esta es simplemente una confirmación más del registro del evangelio.

Jacobo, hijo de José, hermano de Jesús.

Este es el Jacobo que llegó a ser el pastor de la iglesia en Jerusalén y el autor del libro inspirado de Santiago que tenemos en nuestras Biblias.

Encontraron sus huesos.

Pero déjame decirte algo: jamás han encontrado los huesos de Jesús y nunca lo harán. Porque el Señor vive.

Y aquí tenemos otra evidencia que vieron estas primeras testigos de que ocurrió algo sobrenatural:

El anuncio del ángel acerca de la resurrección de Jesús

Ya lo leímos antes, pero quiero señalar algo aquí.

Lucas escribe en el capítulo 24, versículo 6:

No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo:
Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. Entonces ellas se acordaron de sus palabras.
 Lucas 24:6-8

Recuerda lo que Jesús les dijo.

Después de la confesión de Pedro de que Jesús era el Hijo de Dios, Jesús respondió diciendo:

“El Hijo del Hombre debe padecer muchas cosas, ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas; debe morir y al tercer día resucitar” (Mateo 16:21).

Más adelante, el Señor les dijo:

“El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres. Ellos lo matarán, y después de tres días resucitará” (Marcos 9:31-32).

Antes de dirigirse hacia Jerusalén, como registra Mateo capítulo 20, Jesús les dijo a sus discípulos:

“Subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas; ellos lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles para que se burlen de Él, lo azoten y lo crucifiquen; pero al tercer día resucitará” (Mateo 20:18-19).

¿Recuerdan lo que Jesús les dijo?

El ángel les dice aquí a las mujeres: “Acuérdense de lo que les dijo”.

Y mira, el ángel fue muy bondadoso en ese momento. Podría haberles dicho: “Acuérdense de lo que Él les dijo una y otra vez, y otra vez, y otra vez”.[v]

Y no pases esto por alto: los ángeles no intentan convencer a las mujeres simplemente mostrándoles evidencias físicas de poder sobrenatural.

No les dieron un recorrido por la tumba. No se pusieron a explicarles cómo Jesús salió de las vendas que lo envolvían, o cómo quitaron la piedra.

Simplemente les recordaron su promesa.

Ellos presentan la evidencia de la resurrección del Señor basándose en lo que Jesús ya había dicho.[vi]

“Él dijo que iba a resucitar al tercer día. Entonces, ¿por qué están tan sorprendidas?”

Ellos preguntan en el versículo 5:

“¿Por qué buscan aquí al que vive?”

Esta es una lección para nosotros. Cuando olvidamos lo que Jesús dijo —cuando dejamos de creer en las promesas de Dios— terminamos agregando a nuestra vida todo tipo de cargas mentales, emocionales y espirituales.

Negar las promesas de Dios es como invitar a la preocupación y a la duda a instalarse en el patio de nuestra vida.

Recuerda lo que dijo.

Hay una última evidencia de la resurrección. Y nuevamente, es fácil pasarla por alto.

La evidencia vino a través del testimonio de unas mujeres

Sabemos que, en aquellos días, según la ley judía, a una mujer no le permitían testificar en un tribunal.

Las mujeres no podían presentar un testimonio legal, incluso si habían sido testigos de un crimen.

En aquellos días, si tú veías que alguien robaba algo, si viste todo lo que ocurrió, sabías dónde vivía el ladrón, tenías su dirección, conocías todos los detalles, hasta tenías el número de la placa de su carro, y llegabas para reportarlo, si eras mujer, tu testimonio no tenía validez en el tribunal.

Hasta el día de hoy, en cada lugar donde el cristianismo ha tenido influencia, las leyes de la sociedad han cambiado.

El evangelio exalta a la mujer; no la menosprecia.

La Biblia nos dice que hombres y mujeres serán coherederos con Cristo en el reino venidero.

Pero en el primer siglo, si alguien estaba tratando de inventar una historia convincente acerca de la resurrección de Cristo, jamás habría elegido a cinco mujeres como las primeras personas encargadas de dar testimonio.

El hecho de que unas mujeres llevaron la noticia a los discípulos en realidad le da más credibilidad y fuerza al relato de Lucas, porque nadie en el mundo antiguo habría inventado una historia poniendo a mujeres como los testigos oficiales.[vii]

Y pensemos en algo más: si alguien estuviera inventando este relato, probablemente habría dejado fuera el detalle vergonzoso de que los once discípulos rechazaron inmediatamente la noticia —y de una manera bastante descortés—, diciendo que las mujeres estaban hablando disparates, como si estuvieran delirando.

Esta no es una versión muy impresionante de las primeras horas después de la resurrección del Señor.

Pero el Espíritu de Dios no está interesado en impresionar a nadie. Él simplemente está interesado en decir la verdad.

Algo sobrenatural ocurrió. Jesús había resucitado.

Los discípulos son personas reales, normales, con defectos y debilidades. Nadie está recibiendo una medalla de honor por su gran fidelidad aquí.

Las personas que más se acercan a recibir un reconocimiento son estas cinco mujeres; pero incluso ellas necesitaron que un par de ángeles las convencieran.

Conclusión

Muchas personas hasta el día de hoy niegan la resurrección de Jesús porque argumentan que los milagros son imposibles, ya que la naturaleza es un sistema cerrado. En otras palabras, dicen que los milagros violarían las leyes de la naturaleza.

Un autor creyente y profesor de matemáticas en la Universidad de Oxford usó esta ilustración.

Él escribió:

“Supongamos que esta noche pongo mil dólares en un cajón de mi oficina. Luego, mañana por la noche pongo otros mil dólares.

Mil más mil son dos mil dólares.

Esa es la ley de las matemáticas.

Pero supongamos que al tercer día abro el cajón y encuentro solamente quinientos dólares.

Obviamente, las leyes de las matemáticas no se rompieron.

Mil más mil todavía son dos mil.

Lo que esas leyes te indican es que alguien metió la mano en el cajón y sacó parte del dinero.

Las leyes de las matemáticas, las leyes de la naturaleza o las leyes de la ciencia no pueden impedir que alguien haga eso”.

De la misma manera, la resurrección de Cristo no viola, no elimina ni contradice las leyes de la naturaleza.

La resurrección simplemente revela que Alguien metió su mano en el cajón del tiempo y del espacio y quitó algo de allí —o en este caso— a Alguien.

Una mano sobrenatural, la mano de Dios el Padre, entró en el cajón de la historia humana y devolvió a la vida el cuerpo muerto de su Hijo.

Esa misma mano omnipotente también le dio vida a tu espíritu muerto.

Estabas muerto en delitos y pecados, pero Dios te dio vida en el momento en que pusiste tu fe en su Hijo como tu Salvador. (Efesios 2)

El Hijo de Dios fue crucificado, fue sepultado y resucitó. 

Su mano lo cambió todo. Ahora tienes perdón y ya tienes la garantía de la vida eterna. ¿Por qué? Porque algo sobrenatural ocurrió en aquella tumba quedó vacía.

Jesús resucitó.


[i] Philip Graham Ryken, Luke: Volume 2 (P&R Publishing, 2009), p. 638

[ii] Adapted from Warren W. Wiersbe, Be Courageous (Victor Books, 1989), p. 142

[iii] Adapted from Charles R. Swindoll, The Darkness and the Dawn (Word Publishing, 2001), p. 238

[iv] Adapted from David E. Garland, Exegetical Commentary on the New Testament: Luke (Zondervan, 2011), p. 939

[v] Adapted from William Hendriksen, Exposition of the Gospel According to Matthew (Baker Book House, 1973), p. 990

[vi] Ryken, p. 635

[vii] Bruce B. Barton, Life Application Bible Commentary: Luke (Tyndale, 1997), p. 556

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