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Mucho más que la historia de un gran pez

Cuando pensamos en Jonás, normalmente recordamos al gran pez. Sin embargo, este libro revela mucho más que un milagro extraordinario. En este estudio conoceremos el trasfondo histórico del profeta, responderemos algunas de las objeciones más comunes sobre su historia y descubriremos lecciones que siguen desafiando nuestra vida de fe. Esta es la introducción a un libro que revela la soberanía, la gracia y la fidelidad de Dios de una manera sorprendente.

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Introducción

Comencemos el estudio de hoy con un pequeño examen sorpresa. Lo único que quiero que hagas es completar cada frase con la primera cosa que venga a tu mente.

  • Noé y… el arca.
  • Zaqueo subió a un… árbol sicómoro.
  • Daniel y… el foso de los leones.
  • Adán y… Eva.
  • Ahitofel y… bueno, es broma; tampoco sé qué responder.
  • Jonás y… el gran pez.

Parte del problema que tenemos con muchas historias bíblicas es que solemos conocerlas solo de manera superficial. Nos concentramos en lo extraordinario, en lo llamativo, en lo que capta inmediatamente nuestra atención. Pero hay mucho más acerca de Noé que el arca que construyó. Hay muchísimo más en la vida de Daniel que aquella noche en el foso de los leones. Y hay mucho más acerca de Zaqueo que su famosa aventura trepando un árbol para ver a Jesús.

De la misma manera, hay mucho más que podemos decir de Jonás que el simple hecho de que fue tragado por un gran pez.

La realidad es que cuando pensamos en Jonás, casi automáticamente se nos viene a la mente una ballena. Es como si toda su vida y ministerio quedaran reducidos a una extraordinaria historia de pesca.

Sin embargo, en menos de cincuenta versículos encontramos una gran tormenta en el mar, la conversión de un grupo de marineros idólatras, un rescate milagroso, una oración de alabanza, el arrepentimiento de una nación entera, la revelación de la relación de Dios con los gentiles incrédulos, un profeta desobediente y el despliegue del poder soberano de Dios sobre toda la creación.

A lo largo de este libro, Dios utiliza el viento, las olas, un gran pez, una planta, un gusano e incluso un fuerte viento oriental para llevar a cabo sus propósitos perfectos.

En muchos sentidos, el libro de Jonás es un microcosmos, una pequeña representación de la relación de Dios con toda la creación y de su soberanía absoluta sobre las naciones, los reinos y la historia humana. [i]

Normalmente no pensamos en Jonás y el avivamiento nacional más grande de la historia de la humanidad, el cual ocurrió después de uno de los sermones más breves jamás predicados.

No solemos pensar en Jonás y la inmensa misericordia de Dios.

Tampoco pensamos en que Jonás fue el primer misionero enviado por Dios a una nación gentil. Es el único profeta del Antiguo Testamento que recibió la tarea específica de ir al extranjero con un mensaje de arrepentimiento.

Y quizás menos aún pensamos en Jonás como una señal profética de la resurrección de Jesucristo.

Querido oyente, el libro de Jonás es mucho más que la historia de un gran pez.

Objeciones a la historia de Jonás

No debería sorprendernos que Satanás haya intentado convertir este libro en objeto de burla a lo largo de la historia.

Durante siglos, críticos e incrédulos han procurado desacreditar, ridiculizar y destruir la credibilidad del relato de Jonás.

Y como varios de ustedes han enfrentado estas objeciones —o quizás algunos estudiarán en una escuela o universidad donde se cuestione la veracidad de este libro— quiero comenzar respondiendo algunas de las críticas más comunes. Estas son cinco de las objeciones más comunes que vas a escuchar.

La abundancia de milagros

La primera objeción tiene que ver con la abundancia de milagros que encontramos en el libro de Jonás.

Francamente, esto no debería sorprendernos.

El incrédulo no va a creer que Dios envió un gran pez para tragarse a Jonás. De hecho, muchos ni siquiera creen que Dios haya creado a los peces para comenzar. Así que, ¿cómo podemos esperar que crean que Dios envió uno para cumplir sus propósitos?

Si una persona rechaza los primeros capítulos de Génesis y no cree que Dios creó el universo, los animales y toda forma de vida, difícilmente va a aceptar lo que ocurre en Jonás capítulo 1.

La realidad es que nadie puede ser convencido únicamente por argumentos de la existencia y el poder de Dios. Hasta que una persona deposita su fe en Cristo, seguirá viendo estas cosas con escepticismo. Tal como escribió Pablo en 1 Corintios 2:14:

“…el hombre natural (el inconverso) no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios…”

En otras palabras, el problema principal no es intelectual; es espiritual.

La misión inusual de Jonás

La segunda objeción es que el libro de Jonás parece una leyenda debido a la misión tan inusual que recibió.

Los críticos señalan que Dios nunca había enviado a un profeta judío directamente a una nación gentil para predicar arrepentimiento. Según ellos, eso convierte a Jonás en una historia inventada.

Sin embargo, ese argumento no tiene mucho peso. El hecho de que Dios no hubiera hecho algo antes no significa que nunca pudiera hacerlo.

Además, existen precedentes claros de Dios obrando entre pueblos paganos antes de Jonás. Tanto Elías como Eliseo tuvieron interacción con gobernantes extranjeros y participaron en ministerios que alcanzaron a personas fuera de Israel.

Por lo tanto, la idea de que Dios enviara a un profeta como mensajero especial a una nación pagana no es algo extraño ni imposible. Más bien, encaja perfectamente con el carácter misericordioso de Dios, quien siempre ha mostrado interés por todas las naciones.

El tiempo narrativo

La tercera objeción tiene que ver con la forma en que Jonás habla de Nínive.

En Jonás 3:3 leemos:

“…Y era Nínive ciudad grande en extremo…”

Algunos argumentan que el uso del tiempo pasado demuestra que el libro fue escrito mucho después de los acontecimientos narrados.

Pero ese razonamiento ignora cómo funciona la narrativa histórica. Cuando una persona relata hechos ocurridos en el pasado, es completamente normal utilizar expresiones de ese tipo. La mayor parte del libro de Jonás es precisamente una narración histórica de eventos que ya habían sucedido. No hay nada extraño en ello. 

La descripción de Nínive

La cuarta objeción se relaciona con el tamaño de Nínive.

Jonás escribe en el capítulo 3, versículo 3:

“…Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino.”

Los críticos responden diciendo que una persona podía cruzar la ciudad en mucho menos tiempo.

Sin embargo, la expresión probablemente incluye no solamente el núcleo urbano, sino también las poblaciones, aldeas y distritos que formaban parte de la gran región metropolitana de Nínive.

Además, piensa en esto: una ciudad con más de cien mil habitantes no se evangeliza caminando de una punta a otra una sola vez.

Si alguien fuera a predicar un mensaje de advertencia a toda una población de ese tamaño, tendría que recorrer barrios, plazas, mercados y centros de reunión durante varios días. Eso encaja perfectamente con la descripción de Jonás.

El vocabulario de Jonás

La quinta objeción afirma que el libro contiene ciertas palabras que supuestamente no pertenecen al vocabulario de Jonás.

¿No te parece interesante que algunos eruditos crean conocer mejor el vocabulario de Jonás que el propio Jonás?

La realidad es que las palabras cuestionadas aparecen también en otros libros del Antiguo Testamento escritos antes y después de su época. Por lo tanto, no existe ninguna evidencia sólida para concluir que el libro sea una obra tardía o ficticia.[ii]

La verdad es sencilla.

Jonás no es un personaje de historieta.

No es una figura mitológica.

No es el protagonista de una parábola inventada.

Jonás fue una persona real que vivió en un tiempo real y enfrentó desafíos muy reales.

Trasfondo de Jonás

De hecho, Jonás fue profeta durante el reinado de Jeroboam II, quien gobernó el reino del norte de Israel aproximadamente 750 años antes del nacimiento de Cristo.

Y cuando aparece en escena en este libro, ya era un profeta conocido.

Jonás había entregado una importante profecía que se cumplió cuando Israel recuperó parte de su territorio perdido.

En 2 Reyes 14:25 leemos:

“Él restauró los límites de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar del Arabá, conforme a la palabra de Jehová Dios de Israel, la cual él había hablado por su siervo Jonás hijo de Amitai, profeta que fue de Gat-hefer.”

Este versículo nos ayuda a ubicar tanto la época como el lugar donde Jonás desarrolló su ministerio.

Y hay un detalle fascinante aquí.

Gat-hefer estaba ubicado en la región que siglos más tarde llegaría a conocerse como Galilea.

Piensa en eso por un momento.

El profeta cuya experiencia serviría como ilustración de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo vivió y ministró precisamente en la misma región donde Jesucristo crecería, enseñaría y desarrollaría gran parte de su ministerio terrenal.

Jonás también profetizó durante los ministerios de Oseas y Amós. Incluso es muy posible que hubiera sido entrenado por Eliseo o que hubiera estado estrechamente relacionado con la escuela de profetas que funcionaba bajo su liderazgo. [iii]

Algunos autores sugieren que Jonás llegó a ser uno de los profetas más destacados de aquella generación, precisamente cuando Eliseo se acercaba al final de su ministerio. [iv]

Es interesante pensar que Jonás y Eliseo se conocían.

Y también es interesante notar el respeto que Jonás llegó a ganar entre el pueblo judío.

De hecho, el nombre Jonás llegó a bastante común. Por ejemplo, el padre de Andrés y Pedro, discípulos del Señor Jesús, se llamaba Jonás. Probablemente lo nombraron en honor al famoso profeta. En Mateo 16:17 leemos que a Pedro lo conocían como “Simón, hijo de Jonás.” [v]

Así que, para la época de Cristo, Jonás era recordado como un profeta importante y respetado. 

El pueblo lo reconocía como el profeta que había anunciado la restauración de parte del territorio de Israel. También lo recordaban como el hombre que llevó el mensaje de Dios a una potencia pagana y vio una respuesta masiva de arrepentimiento.

Y sí, seguramente también lo recordaban como el profeta que viajó en el medio de transporte más inusual de toda la historia.

Incluso el historiador judío Josefo menciona a Jonás en sus escritos, lo que demuestra que su existencia era considerada un hecho histórico por los judíos de generaciones posteriores. [vi]

Todo esto nos ayuda a entender algo importante.

Cuando abrimos el libro de Jonás no estamos leyendo una leyenda.

No estamos leyendo una fábula moral.

No estamos leyendo una parábola.

Estamos leyendo historia.

Ciento cincuenta años después de la muerte de Salomón, Jonás estaba caminando por las calles de Israel, predicando la Palabra de Dios a personas reales. Los acontecimientos que vamos a estudiar ocurrieron en lugares reales y en un momento específico de la historia.

Por eso vale la pena detenernos y examinar cuidadosamente estos cuarenta y ocho versículos. Al hacerlo, no solamente conoceremos mejor a Jonás, sino también el carácter de Dios que se revela a través de toda esta historia.

Introducción al libro de Jonás

Ahora llegamos al comienzo mismo del libro.

Jonás 1:1 dice:

“Vino palabra de Jehová a Jonás…”

Cada vez que encontramos esta expresión en el Antiguo Testamento, estamos ante una declaración de autoridad divina. [vii]

La frase indica que Dios tomó la iniciativa de comunicarse con una persona específica y de confiarle un mensaje específico.

En otras palabras, Jonás no se autoproclamó profeta. No decidió por sí mismo convertirse en portavoz de Dios. La palabra de Jehová vino a él. Y ahora, esa persona debía proclamar ese mensaje o llevar a cabo la misión especial que se la había encomendado. Esa era una de las marcas distintivas de un verdadero profeta. [viii]

Los falsos profetas afirmaban hablar en nombre de Dios, pero inventaban sus mensajes. Y al hacerlo, usan el nombre de Dios en vano. Los verdaderos profetas recibían el mensaje de Dios.

Además, cuando la Biblia dice que la palabra de Jehová vino a alguien, generalmente significa que algo importante está por suceder.

Dios está a punto de actuar.

Alguien está a punto de recibir una misión.

Una nueva etapa está por comenzar.

Y eso es exactamente lo que ocurre aquí.

Ahora bien, resulta curioso que el autor no nos dé prácticamente ninguna información introductoria. [ix]

No nos habla de la infancia de Jonás.

No nos cuenta cómo llegó a ser profeta.

No menciona detalles de su ministerio anterior.

No hay una larga presentación del personaje principal.

Simplemente se nos presentan los hechos. 

Tampoco sabemos cómo recibió Jonás este mensaje.

¿Fue una visión?

¿Fue un sueño?

¿Escuchó una voz?

¿Se le apareció un ángel?

La Biblia no lo dice.

Y probablemente porque esos detalles no son importantes para el propósito del libro.

Lo que sí descubrirás al avanzar por esta historia es que todo ocurre con mucha rapidez. El relato va directo al punto. No hay espacio para detalles innecesarios. La narrativa avanza constantemente.

Luego el versículo añade:

“Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai.”

Y aquí surge una pregunta natural. ¿Quién era Amitai?

La respuesta es sencilla: no lo sabemos. Y aparentemente tampoco necesitamos saberlo.

Sin embargo, los significados de estos nombres sí son interesantes, porque preparan el escenario para el drama que está a punto de desarrollarse.

El nombre Jonás significa “paloma”.

En la cultura hebrea era común nombrar a los hijos utilizando referencias a animales, con la esperanza de que reflejaran algunas de sus cualidades más admiradas.[x] 

La paloma era símbolo de gracia, mansedumbre e inocencia.

Pero sobre todo era un símbolo de paz y esperanza.

Desde los días de Noé, cuando la paloma regresó al arca llevando una rama de olivo, quedó asociada con la idea de reconciliación, esperanza y paz. Hoy, miles de años después, sigue siendo uno de los símbolos universales de la paz.

La paloma también era vista como una mensajera. Cuando aparece en antiguas ilustraciones o emblemas, normalmente la vemos volando, llevando algún mensaje de esperanza.

Y aquí encontramos algo fascinante.

Este hombre llamado Jonás, cuyo nombre significa “paloma”, está a punto de ser enviado como mensajero por el Rey de los cielos para ofrecer una rama de olivo – un mensaje de esperanza – a una nación que se encuentra al borde del juicio.

Jonás, la paloma, está a punto de convertirse en un embajador de paz.

Pero el texto también nos dice que Jonás era hijo de Amitai.

Y el significado de ese nombre es igualmente interesante.

Amitai proviene de una palabra hebrea relacionada con la verdad, la fidelidad y la certeza. Es la misma raíz que eventualmente dio origen a la palabra “amén”, una expresión que comunica la idea de algo verdadero, firme y digno de confianza. 

Así que, de alguna manera, Jonás hijo de Amitai podría entenderse como:

“el mensajero de paz, hijo de la verdad.”

Y eso describe perfectamente la misión que Dios está a punto de darle.

Jonás no va a viajar a Nínive para ofrecer un mensaje sentimental.

No va a hablar simplemente de amor, felicidad o bienestar. Va a proclamar la verdad de Dios. Va a advertirle a esta a una nación pecadora que el juicio se acerca.

Y esa es una lección que sigue siendo relevante hoy. La paz con Dios nunca puede separarse de la verdad de Dios. 

Vivimos en una cultura que frecuentemente quiere paz sin arrepentimiento, perdón sin confesión y bendición sin obediencia. Pero la Biblia nunca presenta las cosas de esa manera.

La verdadera paz siempre está ligada a la verdad. Por eso Jonás va a presentarse delante de los ninivitas con un mensaje incómodo pero necesario.

“Si no se arrepienten, serán destruidos.”

Esa era la verdad.

Y solo después de responder a esa verdad podrían experimentar la misericordia y la paz de Dios.

En ese sentido, Jonás va a vivir exactamente de acuerdo con el significado de su nombre. Será un mensajero de paz que proclama la verdad.

Ahora bien, aquí es donde comienza la parte que la mayoría de nosotros recordamos.

Porque Jonás no quiere hacerlo. Él no quiere ir. No quiere predicar. No quiere obedecer esta comisión.

Y antes de ser demasiado duros con él, debemos entender mejor la situación.

Muchas veces leemos esta historia sabiendo cómo termina y concluimos rápidamente que Jonás era simplemente un creyente rebelde y egoísta.

Pero todavía no hemos escuchado toda la historia.

En nuestro próximo estudio veremos con más detalle quiénes eran realmente los ninivitas. Y cuando entendamos la brutalidad de ese pueblo, comenzaremos a comprender por qué Jonás reaccionó de la manera en que lo hizo.

Los asirios tenían fama de ser extraordinariamente crueles. Sus métodos de tortura eran conocidos en todo el mundo antiguo. A menudo mutilaban a sus enemigos, los humillaban públicamente y utilizaban el terror como herramienta política y militar. Desmembraban a sus enemigos, un miembro a la vez, dejándoles el brazo y la mano derecha hasta el final para poder estrecharles la mano y sonreírles mientras los veían sufrir desangrándose hasta la muerte.

Nota que Jonás no recibe garantías de parte de Dios que la gente lo va a escuchar o que él va a sobrevivir. Dios no le promete que va a tener éxito. Nunca le asegura que va a regresar vivo. Si nosotros hubiéramos estado en la misma situación, me parece que nos hubiéramos comprado un boleto para huir también.

Así que, no lo juzguemos tan fácilmente.

Bosquejo del libro de Jonás

Podríamos resumir toda la historia de Jonás en cinco movimientos muy simples:

  1. Jonás huye.
  2. Jonás nada.
  3. Jonás ora.
  4. Jonás predica.
  5. Jonás se enfada.

Ese bosquejo captura bastante bien el desarrollo del libro. Pero también existe otra manera interesante de verlo.

Un comentarista señaló el paralelo entre Jonás y la parábola del hijo pródigo. 

En los primeros dos capítulos, Jonás se parece al hijo pródigo que se aleja de su padre. Quiere tomar los recursos que Dios le ha dado y utilizarlos según sus propios planes. Quiere dirigir su propia vida. Quiere decidir su propio camino.

Pero en los últimos dos capítulos ocurre algo sorprendente. Jonás empieza a parecerse al hermano mayor de la parábola. El hermano que se enoja cuando Dios muestra gracia. El hermano que no quiere participar de la celebración. El hermano que se resiste a ver la misericordia de Dios derramada sobre otros.

Y por esa razón he decidido titular esta serie de estudios sobre Jonás: El profeta pródigo.

Lecciones clave de Jonás

Ahora que hemos recorrido esta introducción al libro de Jonás, permíteme señalar algunas lecciones importantes que ya podemos extraer de estos primeros versículos.

Primero, mantente atento: Dios también te ha dado su Palabra.

¿Alguna vez te has detenido a pensar en esto?

La palabra de Jehová también ha venido a ti.

Quizás respondas: “Bueno, pero yo no soy un profeta como Jonás”.

Yo tampoco. Ni siquiera soy hijo de profeta. Pero la realidad es que Dios ha hablado. Y hoy tenemos acceso a su revelación escrita.

Tal como dice Hebreos 1:1-2:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo.”

Tenemos las palabras de los profetas. Tenemos las palabras de Cristo. Tenemos las palabras de los apóstoles. Tenemos la Biblia completa en nuestras manos. Y Pablo escribió que toda Escritura es útil para:

“…enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”

Dios sigue hablando a través de su Palabra. Por eso, mantente atento a lo que Él te dice cuando la lees.

Dios utiliza su Palabra para equiparte, corregirte, animarte, advertirte, fortalecer tu fe y prepararte para servirle fielmente.

Segundo, cobra ánimo: Dios puede usar a cualquiera para cumplir su voluntad.

A medida que avancemos en este libro veremos a Dios utilizando toda clase de instrumentos.

Usará marineros paganos.

Usará una tormenta.

Usará un gran pez.

Usará una planta.

Usará un gusano.

Y también usará a un profeta obstinado.

Eso es precisamente lo que hace tan evidente la gracia de Dios. Porque si Dios solamente utilizara personas perfectas, ninguno de nosotros tendría esperanza de ser útil en sus manos.

Pero Dios toma personas imperfectas y las utiliza para cumplir sus propósitos perfectos.

Piensa en esto. A pesar de la resistencia de Jonás, Dios lo escogió para participar en uno de los avivamientos más extraordinarios registrados en las Escrituras.

Eso no exalta a Jonás. Exalta la gracia de Dios. Y esa misma gracia sigue obrando hoy. Así que mantente alerta, pero también animado. Dios sigue usando personas comunes para realizar cosas extraordinarias para su gloria.

Tercero, ten cuidado: la obediencia pasada no garantiza obediencia futura.

Muchos comentaristas creen que Jonás ya era un hombre mayor cuando ocurrieron estos acontecimientos. [xi]

Si eso es correcto, significa que la prueba más difícil de su vida llegó al final de su ministerio.

Algo parecido ocurrió con el profeta Daniel. Después de décadas de fidelidad, fue en su vejez cuando terminó en el foso de los leones.

Jonás había servido al Señor durante muchos años. Había proclamado profecías verdaderas. Probablemente había enseñado a otros. Seguramente gozaba de una reputación respetable entre el pueblo de Dios. Nadie se habría sorprendido al escuchar que Dios lo había escogido para una misión difícil. Parecía el hombre indicado para la tarea. Y sin embargo, fue precisamente allí donde tropezó.

Francamente, creo que Jonás se sentiría avergonzado si supiera que tres mil años después seguimos examinando sus errores, sus temores, su orgullo y sus fracasos.

Piensa en esto. Tenemos apenas un versículo en 2 Reyes que resume años de ministerio fiel. Pero tenemos un libro entero dedicado a unos pocos meses de desobediencia.  Y eso nos recuerda uno de los propósitos del Antiguo Testamento.

Pablo escribió en 1 Corintios 10:6 que estas cosas fueron registradas para servirnos de ejemplo.

Dios nos muestra tanto los triunfos como los fracasos de sus siervos para enseñarnos.

Y sinceramente, me alegra que Dios no nos haya dejado solamente una lista de éxitos de Jonás. Porque entonces aprenderíamos mucho menos acerca de nuestra propia lucha por obedecer.

Este es un libro para creyentes que fallan. Este es un libro para creyentes que necesitan corrección. Este es un libro para creyentes que a veces quieren correr en la dirección opuesta a la voluntad de Dios. Y precisamente por eso sigue siendo tan relevante.

El testimonio de Jonás continúa hablándonos hoy. Nos recuerda que ninguno de nosotros ha llegado todavía a la meta. Ninguno de nosotros está por encima de la tentación. Ninguno de nosotros puede vivir confiando únicamente en las victorias de ayer.

Así que, mientras comenzamos este estudio, mantente atento a la Palabra de Dios. Mantente animado por la gracia de Dios. Y mantente alerta, porque la fidelidad de ayer no garantiza la fidelidad de mañana.

Todos necesitamos depender del Señor cada día.


[i] James Bruckner, NIV Application Commentary: Jonah (Zondervan, 2004), p. 17.

[ii] James Montgomery Boice, Minor Prophets: Volume 1 (Baker, 1983), p. 262. 

[iii] Henry M. Morris, The Remarkable Journey of Jonah (Master Books, 2003), p. 18. 

[iv] J. Sidlow Baxter, Explore the Book (Zondervan, 1960), p. 148. 

[v] Ibid., p. 19.

[vi] Josephus, quoted by T. Desmond Alexander, Obadiah, Jonah, Micah (Intervarsity Press, 1988), p. 75. 

[vii] Bruckner, p. 41. 

[viii] The Minor Prophets: An Exegetical and Expository Commentary (Baker, 1993), p. 552. 

[ix] William L. Banks, Jonah: The Reluctant Prophet (Moody Press, 1966), p. 13. 

[x] Ibid., p. 14.

[xi] John Phillips, Exploring the Minor Prophets (Kregel, 1998), p. 137. 

Este contenido es una adaptación autorizada del ministerio Sabiduría Internacional, bajo la enseñanza original de Stephen Davey. Todos los derechos del contenido original están reservados a su autor.


Puede compartir o reproducir este material libremente solo con fines no comerciales, citando adecuadamente al autor y al ministerio. Queda prohibida su venta, modificación con fines lucrativos o redistribución sin permiso escrito.

Hemos procurado citar debidamente todos los recursos externos utilizados en cada lección. Las citas bíblicas provienen principalmente de la versión Reina-Valera 1960 y de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA), aunque en algunos casos se emplean otras versiones de la Biblia para facilitar la comprensión del pasaje.
Reina-Valera 1960® © 1960 Sociedad Bíblica Trinitaria. Usada con permiso. Todos los derechos reservados.
La Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © 2019 por The Lockman Foundation. Usada con permiso. Todos los derechos reservados.

Adaptado y publicado por el ministerio Sabiduría Internacional.

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