Travesía Bíblica

La travesía comienza

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Acerca de esta lección

¿Qué cambia cuando reconocemos a Dios como Creador? La primera declaración de la Biblia establece el fundamento para entender todo lo demás: el universo no es producto del azar, sino obra de un Dios eterno, poderoso y soberano. Este estudio te invita a mirar tus cargas desde esa verdad. Si Dios sostiene todo lo creado, también puede sostener tu corazón en medio del dolor, la incertidumbre y las circunstancias que parecen estar fuera de control.

Transcripción de la leccion

Piénsalo por un segundo. La Biblia no empieza pidiendo permiso ni intentando convencerte. Comienza con una declaración contundente. Y si no entendemos bien esta primera frase… nada de lo que viene después va a terminar de cobrar sentido.

Te doy la bienvenida a La Travesía Bíblica, un recorrido por la Palabra de Dios, desde Génesis hasta Apocalipsis, con las enseñanzas del pastor Stephen Davey. Soy Daniel Kukin. Y en cada episodio quiero acompañarte en esta aventura por la Palabra… una travesía en la que el Señor irá transformando nuestra manera de pensar y de vivir.


La importancia de los fundamentos

Para arrancar hoy, quiero contarte una historia del pastor Stephen. Él cuenta que, cuando era niño, sus padres lo obligaron a tomar clases de piano. Quizás a ti te pasó lo mismo. Después de años de sufrimiento… hoy apenas puedes tocar una sola melodía.

Él solo quería aprender las canciones populares. Pero su profesora insistía con lo básico: las escalas, el ritmo, el tiempo y la posición correcta de las manos sobre el teclado. Y tenía un lápiz largo. Si Stephen bajaba las manos o aplanaba los dedos, ¡pum!, le daba unos golpecitos. No lo hacía por crueldad; quería que aprendiera los fundamentos. Sabía que si no dominaba esas bases, nunca podría tocar piezas más complejas.

Con la Biblia pasa exactamente igual. Necesitamos comenzar por las verdades básicas, por los fundamentos. Ninguna parte de la Biblia tendrá sentido si no empezamos desde el principio. Y todo comienza en el primer versículo del primer libro.

Es más: si puedes creer lo que dice Génesis, capítulo 1, versículo 1… si afirmas tu fe sobre esa primera declaración, el resto de la Biblia —incluso las partes más difíciles— empieza a tener sentido.

Escucha cómo comienza todo. Esta es una de las afirmaciones más profundas de la historia humana:

> «En el principio Dios creó los cielos y la tierra».

Estas palabras son mucho más que la introducción de un libro. Aquí se nos presenta al Autor de la Biblia y Creador del universo, al Señor soberano sobre todo lo que existe.


El Dios trino en el principio

El nombre que aparece para Dios es Elohim. Resalta su poder, su majestad y su autoridad. Y hay un detalle interesante: Elohim es un sustantivo plural en hebreo. De forma sutil, nos sugiere esa unidad compleja de Dios que más adelante comprendemos como la Trinidad: un solo Dios en tres Personas.

En el versículo siguiente aparece el Espíritu de Dios moviéndose sobre las aguas. Y en el Nuevo Testamento descubrimos que fue el Hijo de Dios, Jesucristo, quien llamó el universo a la existencia con su voz.

Pablo lo escribe en Colosenses 1:16: «porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles… todo ha sido creado por medio de él y para él».

Es decir, Jesucristo, el Verbo eterno, fue la Persona de la Trinidad que habló. Él dijo: «Sea la luz»; y fue la luz.

¿Te das cuenta? Estamos apenas en las primeras palabras y la Trinidad ya está participando: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y esta verdad —que el Dios trino creó todo— va a definir cómo entendamos todo lo demás en la Escritura.


Creación a partir de la nada (Bara)

Fíjate también en lo que la Biblia no hace. Solo dice: «En el principio, Dios». No presenta evidencias ni argumentos filosóficos para demostrar que Dios existe; simplemente lo declara. Lo creas o no, Dios existe y creó todo. La Biblia lo presenta como un hecho que nos llama a confiar en su Palabra.

El escritor de Hebreos lo expresa en el capítulo 11, versículo 3: «Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios».

«Por la fe entendemos». La fe nos permite comprender algo que nuestra mente limitada nunca podría terminar de dimensionar: Dios creó todo. Y al decir que Dios «creó», Génesis utiliza el término hebreo bara, una creación a partir de la nada.

Nosotros podemos construir, diseñar, combinar e inventar. Pero siempre comenzamos con algo que ya existe; necesitamos materiales. Dios no. En su poder y sabiduría infinitos, creó todo de la nada: los cielos, la tierra y todo lo demás. ¿Cómo? Con el poder de su palabra.


La autoridad del Creador sobre su creación

El Salmo 90, versículo 2 dice: «Desde antes que nacieran los montes y que crearas la tierra y el mundo, desde los tiempos antiguos y hasta los tiempos postreros, tú eres Dios».

El acto creador marca el comienzo del tiempo como lo conocemos. Pero Dios no comenzó allí: Él existe fuera del tiempo, es eterno, no tiene principio ni fin. Y esto no solo nos muestra lo que Dios hizo, sino quién es: nuestro Creador, soberano sobre todo, el Rey supremo con control y derecho absoluto sobre lo que creó.

Piénsalo: si Dios creó el universo, el universo le pertenece. Puede hacer con su creación lo que a Él le parezca mejor. Su autoridad alcanza los planetas, las estrellas, los animales, el clima… y sí, también tu vida y la mía.

Creo que aquí encontramos una de las razones principales por las que tantas personas prefieren creer cualquier teoría antes que aceptar a Dios como Creador. Porque en el fondo saben lo que eso significa. Si Dios es mi Creador, tiene derechos sobre mi vida. Ya no puedo vivir como mi propio dueño. Tengo que rendirme a Él y obedecerle.


El Creador que sostiene nuestro corazón

Pero para ti y para mí, saber que Dios es el Creador soberano no tiene por qué ser una amenaza. Es un consuelo enorme.

Aquel que creó el universo es quien lo gobierna. Nada ocurre —nada— fuera de su voluntad y sus propósitos. Entonces, cuando tu vida se sienta fuera de control… cuando todo parezca caótico, confuso o demasiado pesado… recuerda que Dios todavía está en su trono. Él sigue gobernando el mundo que creó.

Quizás hoy estás atravesando algo difícil. Tal vez vienes cargando tristeza, angustia o preocupación por tu matrimonio, tus hijos, tus nietos, tu salud o tus finanzas. Quizás sientes un peso enorme sobre los hombros… como si estuvieras tratando de cargar el mundo entero. Y en medio de todo te preguntas: «¿Cuánto tiempo más voy a poder seguir así?».

Bueno, recuerda esto: el Dios que te creó es también el Dios que te cuida. Conoce tus cargas, ve tus luchas y entiende tu dolor. Si puedes creer Génesis 1:1 —que Dios es tu Creador— también puedes confiar en lo que dice 1 Pedro 5:7: «Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes».

Qué promesa, ¿verdad? Si Dios puede sostener el universo con su poder, también puede sostener las cargas de tu corazón. No tienes que seguir cargando todo en soledad.

Alguien dijo una vez que el dolor es amor que no sabe adónde ir. A veces eso es exactamente lo que sentimos. No sabes dónde llevar ese dolor, quién podría comprenderlo o quién podría compartirlo contigo.

Pero sí hay un lugar donde llevarlo: llévalo a Dios. El Dios que creó el universo también creó tu corazón. Él entiende perfectamente lo que estás viviendo. Y es lo suficientemente grande para sostener tu tristeza, tu enojo, tus preguntas… incluso tus dudas.

Él mismo te invita a llevarle todo eso. El Salmo 34:18 dice: «El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido».

Dios no está lejos. No es indiferente. Él es el Creador… que cuida de ti.

El fundamento de nuestra fe

El pastor Stephen tiene en su oficina una placa de madera que heredó de su padre al fallecer a los noventa y dos años. Su padre fue un hombre de fe que pasó por muchas pruebas, pero rara vez se veía desanimado. Y en esa placa hay una frase que dice: «Dios no nos da lo que podemos soportar; Él nos ayuda a soportar lo que nos ha dado».

Me gusta eso. Porque Génesis 1:1 no es solo el comienzo de una historia. También es una invitación a confiar en tu Creador, a confiar en su poder, su sabiduría y su amor.

«En el principio Dios creó los cielos y la tierra». Ese es el fundamento de nuestra fe. Es el punto de partida de todo lo que creemos.

Mientras seguimos avanzando juntos en esta travesía por la Escritura, aferrémonos a esa verdad. Y no olvidemos la otra verdad que viene con ella: el Dios que creó todo… también cuida de ti.

Cierre del episodio

Gracias por acompañarnos en La Travesía Bíblica, una producción de Sabiduría Internacional.

En la próxima travesía vamos a recorrer los primeros días de la creación. Y hay una pregunta que vamos a responder: ¿creó Dios el universo en seis días de veinticuatro horas? ¿Cómo podemos saberlo? No te lo pierdas.

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