Antes que los espías se acostaran, Rahab subió al terrado donde ellos estaban, y dijo a los hombres: Sé que el Señor les ha dado esta tierra, y que el terror de ustedes ha caído sobre nosotros, y que todos los habitantes del país se han acobardado ante ustedes. Porque hemos oído cómo el Señor secó el agua del mar Rojo delante de ustedes cuando salieron de Egipto. Josue 2:8-10a
Introducción
La fe verdadera no es simplemente creer que Dios existe; es confiar en Él de tal manera que nuestra manera de vivir comienza a cambiar. Josué 2 nos presenta a Rahab, una mujer con un pasado difícil, que creyó en el poder y las promesas de Dios aun cuando no tenía todas las respuestas. Su historia nos recuerda que una fe puesta en Dios puede cambiarlo todo: nuestras decisiones, nuestros temores, nuestro presente y nuestro futuro.
1. La fe confía en Dios, pero también se prepara
Josué sabía que Dios les había prometido la victoria, pero aun así envió espías para reconocer Jericó. Confiar en Dios no significa ser pasivos; significa hacer nuestra parte mientras descansamos en que la victoria finalmente viene de Él. La fe nos lleva a prepararnos, obedecer y avanzar, aun sabiendo que dependemos completamente de Dios.
Pregunta de aplicación:
¿Hay algo que Dios te está llamando a hacer en lo que has estado esperando que Él haga todo por ti?
2. La fe ve oportunidades donde otros solo ven obstáculos
Rahab parecía ser la persona menos probable para ser usada por Dios, pero su corazón estaba respondiendo a lo que había escuchado acerca de Él. Dios tiene la capacidad de obrar a través de personas comunes, historias quebrantadas y circunstancias que nosotros consideraríamos imposibles. No debemos asumir que sabemos lo que Dios está haciendo en el corazón de alguien, ni limitar lo que Él puede hacer con nuestra propia vida.
Pregunta de aplicación:
¿A quién o qué situación estás considerando imposible, cuando Dios podría estar preparando algo que todavía no puedes ver?
3. La fe obedece aun cuando no tiene todas las respuestas
Rahab ató el cordón escarlata en su ventana y esperó, aunque todavía no podía ver cómo Dios cumpliría Su promesa. La fe no exige conocer todos los detalles antes de obedecer; confía en el carácter de Dios aun cuando el camino no está completamente claro. A veces, Dios no nos muestra cómo terminará la historia; simplemente nos pide que demos el siguiente paso.
Pregunta de aplicación:
¿Qué necesitas entregarle a Dios hoy, aunque todavía no tengas todas las respuestas?
4. La fe no queda definida por el pasado, sino por la gracia de Dios
Rahab tenía un pasado que no podía cambiar, pero Dios escribió un futuro que ella jamás habría podido imaginar. Terminó formando parte del pueblo de Dios y, de manera extraordinaria, aparece en el linaje de Jesucristo. Tu pasado puede explicar de dónde vienes, pero no tiene que determinar hacia dónde Dios te lleva cuando pones tu vida en Sus manos.
Pregunta de aplicación:
¿Qué parte de tu pasado necesitas dejar de usar como una razón para dudar de lo que Dios puede hacer en tu vida?
Frase clave del estudio
Una fe que lo cambia todo no es la que tiene todas las respuestas, sino la que confía en Dios y obedece aun cuando no puede ver el final.
Versículo para meditar
“Porque por fe andamos, no por vista.”
— 2 Corintios 5:7
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