Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de ustedes. Pido siempre con gozo en cada una de mis oraciones por todos ustedes, por su participación en el evangelio desde el primer día hasta ahora.
Filipenses 1:3-5
Introducción
Todos queremos ser felices. El problema es que muchas veces nuestra felicidad depende de lo que está pasando a nuestro alrededor.
Y las circunstancias cambian.
Pablo nos muestra en Filipenses que el verdadero gozo tiene una fuente mucho más firme. No depende de que todo salga bien. Depende de nuestra confianza en Dios y de cómo decidimos vivir.
Pablo escribió estas palabras estando preso. Sus circunstancias estaban lejos de ser ideales. Sin embargo, tenía gozo porque había aprendido dónde encontrarlo.
1. El gozo comienza cuando aprendemos a recordar con gratitud
Pablo tenía muchas cosas que recordar acerca de los filipenses. No todo había sido perfecto. Pero cuando pensaba en ellos, escogía recordar aquello por lo que podía dar gracias a Dios.
Nosotros también podemos decidir qué alimentamos en nuestra memoria. Podemos quedarnos pensando en lo que alguien hizo mal. Podemos guardar resentimiento. O podemos recordar las cosas buenas que Dios ha hecho a través de esa persona y darle gracias por ellas.
Pregunta de aplicación:
Cuando piensas en las personas que forman parte de tu vida, ¿te concentras más en sus errores o en las razones que tienes para agradecer a Dios por ellas?
2. El gozo crece cuando intercedemos fielmente por otros
Pablo decía: “Siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos ustedes” (Filipenses 1:4).
Hay algo que sucede cuando dejamos de pensar solamente en nuestras propias necesidades y comenzamos a orar por otros. Nuestro corazón cambia.
La oración nos ayuda a mirar más allá de nosotros mismos. Nos permite llevar las necesidades de otros delante de Dios y experimentar el gozo de verlo obrar en sus vidas.
Pregunta de aplicación:
¿Hay alguien de quien hablas mucho por sus problemas, pero por quien necesitas comenzar a orar más?
3. El gozo se encuentra cuando dejamos de ser espectadores y comenzamos a participar
Los filipenses no se limitaban a escuchar acerca del evangelio. Participaban activamente en su avance.
Y eso es parte del verdadero compañerismo cristiano. Servimos juntos. Damos. Oramos. Trabajamos juntos por la causa de Cristo.
Es fácil acercarnos a la iglesia pensando solamente en lo que podemos recibir. Pero algo cambia cuando comenzamos a preguntarnos: “¿Cómo puedo servir? ¿Cómo puedo participar en lo que Dios está haciendo?”.
Allí descubrimos una dimensión más profunda del gozo.
Pregunta de aplicación:
¿Estás viviendo tu fe como un espectador o estás buscando activamente una manera de servir y participar en la obra de Dios?
4. El gozo permanece cuando nuestra confianza está puesta en la obra de Dios
Pablo estaba convencido de algo: “El que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará” (Filipenses 1:6).
Eso significa que nuestra esperanza no depende de nuestra capacidad de hacerlo todo bien. Descansa en la fidelidad de Dios.
Él comenzó Su obra en nosotros. Y Él seguirá llevándola adelante.
Todavía habrá cosas que Dios necesita formar en nuestra vida. Todavía tendremos luchas y áreas en las que necesitamos crecer. Pero podemos vivir con gozo porque nuestra confianza no está puesta en nosotros mismos, sino en un Dios que siempre es fiel.
Pregunta de aplicación:
¿Estás descansando en la fidelidad de Dios o estás intentando controlar y resolver por tus propias fuerzas aquello que Él todavía está obrando en ti?
Frase clave del estudio
El verdadero gozo no depende de que nuestras circunstancias sean perfectas, sino de que nuestra confianza esté puesta en un Dios que siempre es fiel.
Versículo para meditar
“Estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús.”
— Filipenses 1:6, NBLA
Estudia este pasaje con más profundidad aquí: