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Jonás vuelve a predicar

Después de su desobediencia, Jonás recibe una segunda oportunidad. Pero Dios no lo llama para hablar de su increíble experiencia dentro del gran pez, sino para anunciar fielmente Su mensaje a la ciudad de Nínive. En este estudio veremos cómo Dios obra por medio de personas imperfectas que simplemente proclaman Su Palabra. También descubriremos que el poder para transformar vidas, producir arrepentimiento y traer un verdadero avivamiento nunca ha estado en el mensajero, sino en la Palabra de Dios. Un mensaje que cambió el rumbo de toda una nación y que sigue transformando corazones hasta el día de hoy.

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Introducción

Si conoces un poco la cultura de Estados Unidos, probablemente sepas que cada verano casi todos los estados celebran su gran feria estatal. Es una mezcla entre parque de diversiones, exposiciones, competencias… y muchísima comida. De hecho, para muchos, la comida es la atracción principal, especialmente porque allí puedes encontrar prácticamente cualquier cosa… frita.

Hay maíz frito, macarrones con queso fritos, tomates fritos, salchichas fritas. Y espera a escuchar esto: también venden helado frito, galletas Oreo fritas y, mi favorita, barras de chocolate con caramelo y maní… fritas.

Después de hacer fila por una hora, la persona del puesto atraviesa la barra de chocolate con un palito, la sumerge en una masa parecida a la de los panqueques, la fríe y al final le pone una buena cantidad de azúcar impalpable. El resultado es una cubierta crujiente y dulce por fuera, con el chocolate completamente derretido por dentro. Casi puedes sentir cómo se te tapan las arterias… pero, vale la pena el riesgo.

Es difícil creer que todavía vendan cosas así. Y más difícil todavía es creer que la gente esté dispuesta a comprarlas y comerlas. Especialmente en una sociedad que está más preocupada que nunca por la alimentación saludable, el colesterol y los niveles de azúcar.

Hoy en día, los restaurantes tienen que cuidar la cantidad de sal y de grasas trans que usan en sus comidas. Incluso McDonald’s se ha visto obligado a cambiar su menú y agregar manzanas y otras opciones más saludables.

De hecho, hace un tiempo encontré un artículo del períodico New York Times que explicaba que las grasas trans se producen al inyectar hidrógeno al aceite a altas temperaturas. Eso no solo crea una grasa barata para cocinar. También hace que los alimentos duren mucho más sin echarse a perder. Y además produce un alimento más crujiente y con más sabor… que es exactamente lo que nos gusta comer.

Hace unos meses, ese mismo periódico anunció que el estado de California había prohibido que los restaurantes de comida rápida cocinaran con grasas trans. Es más, tenían menos de un año para cumplir esa orden. De lo contrario, los iban a clausurar.[i]

Uno solo puede preguntarse cuánto tiempo falta para que ese tipo de legislación llegue a la feria de mi ciudad. Quizás esta sea mi última oportunidad de comer una barra de chocolate frita… así que tengo que aprovechar.

Yo admiro a las personas que no ceden a la tentación, aun cuando van a la feria estatal. Son de esos que me ven haciendo fila, pasan caminando, me saludan y siguen de largo. Me saco el sombrero. Estoy orgulloso de ellos, pero no saben de lo que se pierden.

La verdad es que, si la comida chatarra se quedara en la feria, nos haría un favor a todos. De hecho, me alegra que solo tenga la oportunidad de comer esas cosas una vez al año.

Ahora bien, el problema de la comida chatarra no es solo una tentación física. También es un problema espiritual.

Walter Kaiser habló del estado anémico de la iglesia en la actualidad. Y dijo que gran parte de la responsabilidad recae sobre los pastores y maestros que predican y enseñan de todo, excepto la Palabra de Dios. Él escribió lo siguiente:

“La mala salud de la iglesia de Cristo no es ningún secreto, ni debería sorprendernos. Está débil porque durante mucho tiempo solo ha recibido comida chatarra, llena de preservantes artificiales y sustitutos que no son naturales. Como resultado, tenemos una desnutrición bíblica que ha afectado precisamente a la generación que más se ha preocupado por cuidar su salud física. Es una generación que dedica mucho esfuerzo a cuidar su cuerpo. Pero, al mismo tiempo, sufre una hambruna espiritual como resultado de la falta de una exposición genuina de la Palabra de Dios.”[ii]

Esto es verdad.

Estamos sirviendo comida chatarra en forma de sermones, lecciones de escuela dominical y materiales para estudios bíblicos. Hay muy poca nutrición, si es que hay alguna. Por lo general, tiene endulzantes artificiales y no tiene sustancia teológica. En otras palabras, no alimenta de verdad.

Buscar temas creativos para hablar, hacer estudios superficiales y resumir versículos para dar respuestas rápidas ha dejado a la iglesia en muy mal estado de salud.

Pero gran parte de la solución no es prohibir lo que no es saludable. La solución es cambiar la dieta. Es volver a enseñar, no solo la Palabra de Dios, sino las palabras de Dios.

Hoy la mayoría de los pastores, maestros de escuela dominical y líderes de estudios bíblicos enseñan lo que está de moda acerca de la vida. Pero tienen que resistir esa presión por el bien de la iglesia. Una y otra vez vemos ministerios que toman experiencias de la vida y las ilustran con la Escritura, cuando necesitamos volver a enseñar la Escritura y simplemente ilustrarla con la vida.

Cuando el creyente promedio llega al capítulo 3 de Jonás, piensa que lo mejor ya pasó. Se acabó la acción. Lo más importante del libro quedó atrás.

Tal vez sepa que después Nínive se arrepiente y que Jonás no queda muy contento con eso. Pero una vez que el pez escupe a Jonás y él vuelve a estar en tierra firme, muchos creen que la serie ya terminó y que es hora de pasar a estudiar otro libro de la Biblia.

Sin embargo, he descubierto que Jonás, capítulo 3, me desafía muchísimo como pastor. Y no solo a mí, sino a cualquiera que enseñe la Biblia.

De hecho, Jonás, capítulo 3, podría tener la clave para un avivamiento espiritual hoy. Un regreso a la salud y la vitalidad espiritual. Un regreso que comienza en el púlpito y sigue en cada iglesia y en cada familia alrededor del mundo.

Francamente, hoy necesitamos con urgencia predicadores y maestros que sigan el ejemplo de Jonás. Y también personas que respondan al mensaje como respondieron los ninivitas.

La primera oportunidad de Jonás

Dios le había mandado a Jonás que fuera a Nínive. Pero Jonás respondió yéndose a Jope, en la costa del mar Mediterráneo. Allí compró un pasaje en un barco que iba rumbo a Tarsis, en la costa de España.

Tarsis quedaba en la dirección completamente opuesta a Nínive. De hecho, era lo más lejos que Jonás podía ir.

¿Por qué hizo eso?

Una razón es que Jonás era un judío profundamente patriota. Él había llegado a creer, igual que la mayoría de sus compatriotas, que Dios les pertenecía solo a ellos. Que la salvación era para el pueblo judío.

No fue sino hasta que estuvo dentro del gran pez que Jonás volvió a descubrir que:

“La salvación es de Jehová.” (Jonás 2:9)

La salvación le pertenece al Señor. Y Él se la da a quien quiere.

Además, Jonás sentía un profundo resentimiento hacia los ninivitas. Y probablemente también les tenía miedo porque trataban a sus prisioneros con mucha crueldad.

Los ninivitas eran famosos por despellejar vivos a sus cautivos, sacarles los ojos o humillarlos llevándolos con ganchos atravesados en la nariz, como si fueran ganado, antes de matarlos.

Hace poco estuve en el Museo Británico, en Londres, y pude ver con mis propios ojos los relieves que decoraban las paredes del palacio del rey de Nínive. Allí aparecen figuras de prisioneros siendo descuartizados y montones de cráneos amontonados junto a las murallas de la ciudad.

Francamente, Jonás no quería que Dios tuviera misericordia de gente tan despiadada. No quería que recibieran otra cosa de parte de Dios que no fuera castigo y muerte.

De hecho, más adelante él mismo lo va a admitir.

Así que Jonás huyó. Pero Dios envió un gran pez para hacerlo volver.

El capítulo 2, versículo 10, nos dice que el pez vomitó a Jonás sobre tierra firme.

Si yo hubiera sido Jonás, habría pensado en retirarme a algún lugar de Samaria. O tal vez regresar a mi pueblo, Gat-hefer.

Y si yo hubiera sido Dios, habría buscado a otro profeta.

Pero me habría equivocado en las dos cosas.

Jonás ahora está dispuesto a cumplir la misión que Dios le había dado. Está dispuesto a ir a Nínive, la capital del imperio asirio.

Y Dios está dispuesto a darle una nueva oportunidad.

La segunda oportunidad de Jonás

De hecho, las siguientes palabras son de las más conmovedoras de todo este libro.

Fíjate en Jonás 3:1:

“Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás…”

Detente un momento y piensa en esas palabras.

“…por segunda vez…”

¡Qué frase! ¡Cuánta gracia y cuánto perdón hay en esas tres palabras: por segunda vez!

Nosotros no volveríamos a darle una responsabilidad a alguien como Jonás. Volveríamos a empezar desde cero. Buscaríamos otra persona. Buscaríamos otro candidato. Pero Dios no lo hizo.

Pedro tuvo una segunda oportunidad después de negarlo en el patio del Sumo Sacerdote.

Juan Marcos tuvo una segunda oportunidad después de abandonar la obra.

Tomás tuvo una segunda oportunidad después de perderse la reunión en el aposento alto.

Todos ellos recibieron una segunda oportunidad.

El pastor James Montgomery Boice escribe, en su comentario del libro de Jonás:

“Si nosotros dijéramos: ‘Jonás, vuelve a tu casa. Me alegra que te hayas arrepentido de tu desobediencia, pero ya no me eres útil’, estaríamos actuando de manera justa y razonable. Pero, ¿es así como actúa Dios? ¿Acaso Dios deja de usar a quienes rechazaron su llamado, hicieron oídos sordos a su Palabra y escogieron un camino de desobediencia? Sí. Dios sigue usándolos. Si no fuera así, ninguno de nosotros podría servirle.”[iii]

Ninguno.

Esto no significa que Dios no sea justo. Y esto tampoco es una excusa para ser desobedientes. 

Esto nos muestra que Dios nos sorprende con su maravillosa gracia. No solo en la vida de Jonás, sino también en la tuya y en la mía.

Él es el Dios de las segundas oportunidades… y de muchas más.

Otro autor me recordó esta verdad cuando escribió:

“Si somos sinceros, tendríamos que decir que Dios es el Dios de la enésima oportunidad. ¿Cuántas veces nos ha perdonado? ¿Cuántas veces nos ha dado una nueva oportunidad para hacer algo por Cristo?”[iv]

Imagina lo que sintió Jonás cuando volvió a escuchar la voz de Dios.

“…por segunda vez.”

George Morrison, el conocido pastor y escritor escocés, escribió hace varias generaciones: “La vida cristiana victoriosa no es más que una serie de nuevos comienzos.”[v]

La misión sagrada de Jonás

Ahora fíjate en Jonás 3:2:

“Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré.”

Me llama la atención que esta es prácticamente la misma misión que Jonás recibió en el capítulo 1.

Pero hay una diferencia. La primera vez, Dios le habló de la maldad de Nínive. Ahora no le recuerda la maldad de esa ciudad. Ahora le recuerda la responsabilidad que tiene. Dios le dice, en esencia: “Ve y entrégales mi mensaje.”

Jonás recibió una segunda oportunidad. Y ahora recibe una misión sagrada. ¿Y cuál es esa misión? Nada menos que predicar la Palabra.

Es la misma misión que Pablo le dio a Timoteo. Y la misma misión que ha recibido todo pastor desde entonces:

“…que prediques la palabra…” (2 Timoteo 4:2).

Siempre existirá la tentación de predicar otra cosa. Algo más atractivo. Algo que llame más la atención. Algo más positivo o más prometedor.

Pero la transformación de las personas y el despertar espiritual solo vienen por el poder del evangelio, como dice Romanos 1:16. Y ese evangelio llega por medio de la Palabra de Dios, que, como dice Hebreos 4:12, es viva, poderosa y más cortante que toda espada de dos filos.

También creo que aquí Dios está advirtiendo a Jonás de otra cosa.

Jonás acaba de sobrevivir tres días dentro de un gran pez. Acaba de hacer todo un viaje de regreso, por orden de Dios, dentro de ese pez, hasta que finalmente lo vomitó sobre tierra firme.

Piénsalo un momento. ¿Quién tiene un testimonio como ese? ¿Alguna vez has estado en una reunión de testimonios donde todos parecen competir para ver quién cuenta la historia más impresionante? Nadie podría superar a Jonás. Él sería el protagonista de cualquier reunión de testimonios.

¡Qué testimonio!

“Yo crecí en un hogar cristiano y conocí al Señor cuando estaba en la universidad”… simplemente no podría competir con:

“Estaba escapando de la voluntad de Dios, pero envió una tormenta tan grande que terminé en medio del océano. Ahí, me tragó un gran pez, pero sobreviví por tres días, y ahora estoy aquí para cumplir lo que Dios me pidió que hiciera.”

¿Quién puede superar eso?

¡Qué historia!

Jonás podía escribir un libro y vender un millón de copias.

Nadie más había vivido algo parecido.

Pero Dios, en esencia, le dice:

“No, Jonás. Nada de eso. Ve y entrégales mi mensaje. Proclama mi palabra. No les cuentes la historia del pez. No dramatices cómo te traje devuelta al ministerio. No pongas la atención en ti. Ve a esa gran ciudad y entrégales mi advertencia.”

Por cierto, Dios llama cuatro veces a Nínive “la gran ciudad”, tal como lo hace aquí en el versículo 2.

Era una gran ciudad por varias razones.

  • Tenía una gran historia. La fundó Nimrod, bisnieto de Noé.
  • Era grande por su tamaño. La ciudad y sus alrededores tenían un perímetro de unos noventa y seis kilómetros y vivían allí alrededor de seiscientas mil personas. Uno de sus muros tenía unos trece kilómetros de perímetro y estaba reforzado con mil quinientas torres.
  • También era grande por su pecado. Era una ciudad idólatra, inmoral y brutal.[vi]

Nínive estaba ubicada en la ribera oriental del río Tigris, cerca de la actual ciudad de Mosul, al norte de Irak.[vii]

Se ha logrado reconstruir parte de sus murallas y algunas de sus puertas, con materiales originales.

Jonás habría entrado por una de esas enormes puertas, con torres que se levantaban hacia el cielo.

Desde arriba, los soldados asirios observaban a aquel extranjero que se atrevía a entrar en la ciudad.

Sin duda, Jonás también debió presentarse ante el rey. El texto da a entender que el rey se arrepintió después de escuchar el mensaje. Así que, muy probablemente, Jonás tuvo la oportunidad de hablar personalmente con él.

Jonás habría visto ese palacio que siglos más tarde los arqueólogos desenterraron. Sus paredes estaban decoradas con relieves de escenas de batalla pintadas con colores brillantes.

Es interesante que, durante muchos años, los escépticos afirmaban que no se puede confiar en la Biblia porque hablaba de una gran ciudad llamada Nínive… y no existía ninguna evidencia de que esa ciudad hubiera existido.

Pero, a mediados del siglo XIX, un arqueólogo llamado Austin Layard descubrió una colina que excavó, y debajo encontró enterradas las ruinas de Nínive.

De hecho, la arena seca que había cubierto la ciudad la había conservado de una manera extraordinaria.

Cuando Jonás entró al palacio, seguramente pasó junto a dos enormes toros alados con rostro de hombre y largas barbas.

Los colocaban en los palacios y en las entradas de los templos para protegerlos de los espíritus malignos.

Layard desenterró un par de esas figuras. Y hoy todavía pueden verse en el Museo Británico.

Estos toros alados con cabeza y rostro humano servían como guardianes del rey de Nínive. Según sus creencias, lo protegían del peligro espiritual. El rey tenía dos de estas enormes figuras en su palacio.

Me imagino a Jonás de pie en ese palacio. Tal vez señaló aquellos enormes ídolos y dijo:

“Rey, ellos no podrán protegerte del juicio del Dios verdadero y viviente. Tienes cuarenta días antes de que Él juzgue a tu ciudad y a tu pueblo.”

¿Escuchó el rey ese mensaje?

Francamente, yo creo que el rey ya estaba preparado para escuchar. De hecho, es muy posible que Jonás recibiera un trato digno de la realeza.

Los acontecimientos de este libro parecen indicar que incluso recibió ayuda para recorrer distintos lugares de la ciudad de Nínive y proclamar allí el mensaje de Dios.

Tengo muy pocas dudas de que la historia de un hombre que viajó dentro de un gran pez y luego apareció sano y salvo en tierra firme ya había llegado a oídos del rey.

Y creo que hay buenas razones para pensar eso.

Uno de los principales dioses de los ninivitas era Dagón, el dios pez. De hecho, la palabra dag significa “pez”.

Los ninivitas adoraban a Dagón y creían que gobernaba el mar Mediterráneo y mucho más allá.

Lo representaban con cuerpo de hombre de la cintura hacia arriba y cuerpo de pez de la cintura hacia abajo.

Los arqueólogos han encontrado relieves y pinturas de Dagón en Nínive y sus alrededores.

A eso hay que agregar otro dato interesante.

Una inscripción fenicia, escrita unos doscientos años después de la época de Jonás, nos dice que una de las principales ciudades donde se adoraba a Dagón era Jope, precisamente la ciudad desde donde Jonás huyó y, muy probablemente, el mismo lugar al que el gran pez lo devolvió.

Cuando juntamos todas las piezas, descubrimos que los ninivitas estaban preparados para escuchar.

Creo que Dios usó la desobediencia de Jonás. Y creo también que escogió intencionalmente ese medio de transporte para traerlo de regreso a Jope, teniendo muy presentes la superstición y la idolatría de los ninivitas.

Ellos estaban preparados para escuchar a un profeta que había viajado dentro de un gran pez bajo las órdenes de su Dios. Un Dios que podía dar órdenes a los grandes peces del mar. Un Dios que, evidentemente, era mucho más poderoso que Dagón, el dios pez que ellos adoraban.

Todo estaba preparado para la mayor conversión nacional de la historia de la humanidad.

Fíjate ahora en Jonás 3:4.

“Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida.”

La palabra “destruida” significa literalmente “puesta de cabeza” o “volteada por completo”.

El verbo da la idea de una destrucción total. Sus cimientos, sus murallas y sus puertas serían derribados.

Es el mismo verbo que la Biblia usa para describir la destrucción total de Sodoma y Gomorra.[viii]

Desde una perspectiva humana, todo esto parece absurdo.

¿Cómo podía un solo hombre, diciendo ser profeta de Dios, enfrentarse a miles de personas con un mensaje tan ofensivo?[ix]

“Mi Dios va a destruir por completo esta ciudad.”

¿Te imaginas lo que pasaba por la mente de Jonás mientras subía la colina hacia las enormes puertas de Nínive?

Era un solo hombre.

Pero era un hombre enviado por Dios, con un mensaje de parte de Dios.

Y, siglos después, ese sigue siendo el método de Dios para traer reforma, avivamiento y despertar espiritual a cualquier nación.

Dios obra por medio de un maestro, un líder de estudio bíblico, un discípulo, un mentor o un pastor que comunica la Palabra de Dios.

La reforma llega cuando el pueblo de Dios se somete a la voluntad de Dios y comunica al mundo la Palabra de Dios.

Y entonces… Dios hace lo que solo Dios puede hacer.

Por eso, no debe sorprendernos leer la siguiente frase del versículo 5.

“Y los hombres de Nínive creyeron a Dios…”

Imagínate eso. Creyeron a Dios.

Por cierto, el texto no dice que creyeron en Jonás. Tal vez Jonás no los impresionó tanto. Pero sí quedaron impactados por la advertencia del Dios soberano. Y fueron alcanzados por la misericordia del Dios de Jonás.

En una ocasión, le preguntaron a Martín Lutero cuál había sido el secreto de su enorme contribución a la Reforma, cuando la iglesia y millones de vidas fueron transformadas.

Él respondió:

“Yo simplemente enseñé la Palabra de Dios, y la Palabra de Dios hizo todo lo demás.”

Así comienza este gran despertar espiritual.

Un hombre que recibió una segunda oportunidad está cumpliendo la misión que Dios le dio.

Y la Palabra de Dios hará todo lo demás.

Porque, como dice Romanos 1:16, esta Palabra es “…poder de Dios para salvación a todo aquel que cree…“Fue poderosa para transformar a toda una ciudad cruel e idólatra como era Nínive. Y sigue siendo poderosa para transformar vidas hasta el día de hoy.


[i] Jennifer Steinhauer, “California Bars Restaurant Use of Trans Fats,” New York Times (July 26, 2008).

[ii] Walter C. Kaiser, Toward an Exegetical Theology (Baker, 1981).

[iii] James Montgomery Boice, The Minor Prophets (Baker Books, 1983), p. 292

[iv] William L. Banks, Jonah: The Reluctant Prophet (Moody Press, 1966), p. 72.

[v] George Morrison, quoted by Warren W. Wiersbe in Be Amazed (Victor Books, 1996), p. 83.

[vi] Ibid., p. 84.

[vii] Henry M. Morris, The Remarkable Journey of Jonah (Master Books, 2003), p. 95.

[viii] Banks, p. 80.

[ix] Wiersbe, p. 85.

Este contenido es una adaptación autorizada del ministerio Sabiduría Internacional, bajo la enseñanza original de Stephen Davey. Todos los derechos del contenido original están reservados a su autor.


Puede compartir o reproducir este material libremente solo con fines no comerciales, citando adecuadamente al autor y al ministerio. Queda prohibida su venta, modificación con fines lucrativos o redistribución sin permiso escrito.

Hemos procurado citar debidamente todos los recursos externos utilizados en cada lección. Las citas bíblicas provienen principalmente de la versión Reina-Valera 1960 y de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA), aunque en algunos casos se emplean otras versiones de la Biblia para facilitar la comprensión del pasaje.
Reina-Valera 1960® © 1960 Sociedad Bíblica Trinitaria. Usada con permiso. Todos los derechos reservados.
La Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © 2019 por The Lockman Foundation. Usada con permiso. Todos los derechos reservados.

Adaptado y publicado por el ministerio Sabiduría Internacional.

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