Programa del día

Encuentre la lección de hoy

Biblioteca de estudios

Encuentre los programas por libro de la Biblia

Calendario

Encuentre sus programas por fecha

Más información

Conozca nuestro nuevo programa que saldrá próximamente.

Artículos y Devocionales

Crezca en su caminar con Dios

El evangelio

Conozca el regalo de Dios para su corazón

Publicaciones

Para entender y aplicar la Palabra de Dios

Acerca del Ministerio

Conozca nuestra historia, propósito y más

Declaración Doctrinal

Esto es lo que creemos como ministerio

Suscríbase

Reciba recursos bíblicos a su correo cada semana

Escribanos

Envíenos sus preguntas, testimonios y motivos de oracion

calendario

Calendario

Conozca los horarios de transmisión y eventos especiales.

Desafíos

Para conectar con Dios, compartir esperanza y crecer en comunidad

El discurso de graduación para discípulos ansiosos

Hay momentos cuando el futuro parece incierto y el corazón comienza a llenarse de temor, preguntas y ansiedad. Eso era exactamente lo que los discípulos estaban experimentando en las horas previas a la crucifixión. Reunidos en el aposento alto, Jesús los preparó para una nueva etapa de sus vidas, dándoles palabras de consuelo, dirección y esperanza antes de enviarlos al mundo. En este mensaje descubriremos cómo Cristo sigue trayendo paz a corazones ansiosos, recordándonos que, aunque el camino presente pueda ser incierto, nuestro destino eterno está seguro en Sus manos. Las promesas del Señor no solo sostuvieron a los discípulos aquella noche; también pueden sostenernos a nosotros hoy.

Compartir esta lección

Introducción

El mes de mayo, en Estados Unidos, suele ser el mes de las ceremonias de graduación. Este año, en todo el país, casi cuatro millones de estudiantes terminarán la secundaria —seguro que habrá muchos padres respirando aliviados— y también se graduarán unos dos millones de estudiantes de universidades e institutos.

Las ceremonias de graduación se remontan a la Edad Media, al siglo XII, cuando los discursos se daban en latín. Eran ceremonias formales, bastante solemnes. Leí que este año, el orador principal en la ceremonia de graduación de la Universidad de Duke fue el comediante Jerry Seinfeld. ¡Cuanto hemos avanzado desde el siglo XII!

Una ceremonia de graduación también incluye la vestimenta tradicional: la toga y ese interesante gorro de graduación llamado birrete. Las togas se remontan a las túnicas que usaban los monjes en la Edad Media, cuando la iglesia prácticamente administraba todas las instituciones educativas. Tal vez recuerdes que un monje llamado Martín Lutero llegó a conocer a Cristo mientras enseñaba la carta a los Romanos en la Universidad de Wittenberg.

Pero en aquel entonces, los monjes usaban esas túnicas gruesas de lana todos los días, no por formalidad, sino para mantenerse abrigados. Los sombreros también se usaban por la misma razón: para protegerse del frío.

Para el siglo XVI, el graduado también usaba un gorro llamado birrete. Tenía una forma plana y cuadrada que imitaba la tabla que usan los albañiles para sostener la mezcla mientras construyen con ladrillos. De hecho, el birrete fue diseñado intencionalmente para comunicar la idea de que el conocimiento se había ido construyendo en la mente del graduado, una materia a la vez.

Y aun la palabra “curso” tenía relación con la albañilería. Hoy hablamos de tomar un curso de historia, un curso de geometría o un curso de literatura. Pero originalmente, “curso” se usaba para describir una hilera horizontal de ladrillos. Una fila, una capa —un curso— se colocaba sobre otra hasta completar la construcción.

Así que los estudiantes han tomado todos sus cursos; el proceso educativo ha terminado; y ahora el graduado está formado, preparado y listo para comenzar una nueva etapa.

De hecho, aunque hoy pensamos en una graduación como el final de los estudios, originalmente la idea apuntaba más bien a un comienzo: dejar atrás una etapa de la vida para entrar en una nueva responsabilidad, una nueva vocación, un nuevo capítulo.

No pude evitar pensar en esta temporada de graduaciones al llegar a este punto del evangelio de Lucas, donde el Señor llama a sus discípulos al aposento alto para compartir con ellos la última cena antes de la crucifixión.

Ellos han pasado tres años y medio en la universidad del Maestro, por así decirlo. Y ahora los discípulos están a punto de dejar atrás esta etapa de su vida para entrar en una nueva misión.

Piénsalo por un momento: en menos de cuarenta y ocho horas, Jesús estará en la tumba. En menos de ocho semanas, Jesús habrá ascendido al cielo, la iglesia habrá nacido, y estos hombres se convertirán, casi de la noche a la mañana, en líderes de la iglesia.

El aposento alto es, en muchos sentidos, una ceremonia de graduación para estos hombres. Y el Señor está por darles un discurso de una importancia extraordinaria.

El Evangelio de Lucas registra parte de ese momento en un solo capítulo, mientras que el Evangelio de Juan dedica tres capítulos al discurso final del Señor en el aposento alto. Vamos a considerar ambos relatos juntos.

Acompáñame al relato de Lucas. Estamos en el capítulo 22, y llegamos al versículo 7, donde Lucas escribe:

Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua. Y Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id, preparadnos la pascua para que la comamos. Lucas 22:7-8

Ten en mente que la temporada de la Pascua también incluía la Fiesta de los Panes sin Levadura, una celebración que continuaba durante siete días después de la comida de Pascua. Por eso, muchas veces estos términos se usan como sinónimos.[i]

Jesús les dice solamente a Pedro y a Juan que vayan a preparar la comida. Eso implicaba conseguir un cordero y luego hacer fila en el templo, donde los sacerdotes recogían la sangre del animal en recipientes de oro o plata y la derramaban al pie del altar.[ii]

Ese sacrificio recordaba la liberación del pueblo de Israel en Egipto, cuando cada familia roció los postes de su puerta con la sangre de un cordero antes de que Dios los sacara de la esclavitud.

Después de eso, Pedro y Juan llevarían el cordero de regreso para asarlo. También tendrían que comprar las hierbas y vegetales especiales, preparar las salsas y dejar lista cada parte de esta comida tan significativa.

Ahora bien, es evidente que aquí hay cierto nivel de secreto. Jesús solo les revela esto a Pedro y Juan. Ellos son los únicos que saben dónde será la cena, al menos hasta más tarde esa noche, cuando Jesús llegue con el resto de los discípulos.

Y probablemente la razón de esta discreción es que Judas todavía está entre ellos.

Si Jesús hubiera revelado públicamente el lugar de la cena, Judas podría haber informado al Sanedrín. Ellos habrían aprovechado la privacidad del aposento alto para arrestar a Jesús, y esta cena jamás habría ocurrido.[iii]

Nos habríamos perdido todo lo que el Señor iba a enseñar en este “discurso de graduación”, por así decirlo.

De hecho, Pedro y Juan ni siquiera reciben una dirección exacta, por si alguien llegaba a escucharlos. Pero el Señor les da una señal secreta. Observa el versículo 9:

Ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos? Él les dijo: He aquí, al entrar en la ciudad os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua. Lucas 22:9-10a

Esa era la señal. Y, por cierto, este hombre sería fácil de identificar, porque normalmente eran las mujeres quienes cargaban el agua en cántaros, muchas veces sobre la cabeza, no los hombres.[iv]

Así que este hombre destacaría entre la multitud. Ese cántaro sería la señal secreta.

Ahora observa la segunda parte del versículo 10:

Seguidle hasta la casa donde entrare, y decid al padre de familia de esa casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? Entonces él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad allí. Lucas 22:10b-12

La casa de este hombre anónimo, como muchas otras en esa época, probablemente tenía un gran aposento en el piso superior. A menudo estos cuartos tenían acceso tanto desde dentro de la casa como desde una escalera exterior.

Eso permitía alquilar el lugar sin interrumpir la vida familiar dentro de la casa. Y, por supuesto, también representaba un ingreso extra. [v]

Así que Airbnb realmente no inventó nada nuevo.

La tradición dice que esta podría haber sido la casa de Marcos, el joven que más adelante escribiría el Evangelio de Marcos. En ese caso, el dueño de la casa habría sido su padre.

Al parecer, él y el Señor ya habían coordinado todo este arreglo previamente, y sin que nadie más lo supiera.

Y nuevamente, para que lo notes, el nombre de este discípulo fiel y generoso nunca aparece en las Escrituras.

Un comentarista hizo una observación interesante sobre el contraste entre Judas y este discípulo anónimo. Escribió:

“Judas, uno de los discípulos más conocidos, decía: ‘Tengo un precio para entregar a Jesús’. Mientras que este discípulo anónimo decía: ‘Tengo un lugar para hospedar a Jesús’.”[vi]

Y esa comparación nos lleva a una pregunta importante:

¿Qué hay en tu corazón hoy? ¿Estás buscando la manera de alejarte de Cristo… o de darle lugar en tu vida?

Pedro y Juan siguen las instrucciones del Señor al pie de la letra, y el versículo 13 nos dice:

Fueron, pues, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua. Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles. Lucas 22:13-14

Esta es otra manera en que Lucas nos muestra que Jesús tenía el control absoluto de la situación. Él no estaba entrando en pánico.

Sabía que iba a morir al día siguiente, pero aquí no se ve como una víctima aterrorizada, ¿verdad?

Jesús tenía el control perfecto de su destino. No quedó atrapado en el drama cruel de la historia. Sí, Satanás estaba obrando, pero Satanás nunca derrotó a Jesús.[vii]

En realidad, Jesús es quien dirige toda esta escena. Él controla cada detalle: hasta la dirección exacta del aposento alto donde dará este “discurso de graduación”.

Ahora bien, en este punto del relato, Lucas dedica veinticuatro versículos a las palabras de Jesús, mientras que el Evangelio de Juan nos entrega cuatro capítulos completos.

Y lo que quiero hacer ahora es detenernos en algunos de los momentos más importantes del relato de Juan. Porque lo que Jesús les dijo a sus discípulos aquella noche, también nos lo está diciendo a nosotros hoy.

Quiero que enfoquemos nuestra atención especialmente en Juan capítulo 14.

Si tuviera que ponerle un título a esta parte del discurso del Señor, sería algo así:

“Cómo arrancar la ansiedad de tu corazón.”

Juan escribe en el capítulo 14, versículos 1 al 3, que Jesús les dijo a sus discípulos:

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Juan 14:1-3

Recuerdo haber leído hace años las tiras cómicas del periódico… ¿te acuerdas de los periódicos?

La verdad, no extraño mucho los periódicos, pero sí extraño la sección de caricaturas. Al menos esa parte parecía confiable.

Una de mis favoritas era una donde Charlie Brown les decía a sus amigos:

“Tengo una nueva filosofía de vida. De ahora en adelante, solo voy a preocuparme por un día a la vez.”

Y, sinceramente, es fácil llegar a ese punto en la vida.

Porque, aunque Jesús no estaba entrando en pánico en el aposento alto, los discípulos sí lo estaban pasando mal.

Todos sus planes parecían comenzar a derrumbarse. La ansiedad ya les pisaba los talones y comenzaba a invadirles el corazón.

Cuatro verdades

Entonces Jesús les da cuatro verdades que necesitan recordar. Y aunque al día siguiente ellos las olvidarán momentáneamente, más adelante todo volverá a su memoria, y Juan terminará escribiéndolo para nosotros.

Aquí está la primera verdad que tiene el poder de arrancar la ansiedad del corazón, tanto del de ellos como del nuestro:

Jesucristo es completamente digno de confianza.

Mira nuevamente el versículo 1:

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. Juan 14:1

La palabra que se traduce “turbe” significa estar agitado por dentro, vivir en confusión, quedar paralizado por la ansiedad.

Y, por cierto, Jesús no está dando sugerencias aquí. En el idioma original, esto es un mandato.

Podríamos traducirlo así:

“Dejen de permitir que su corazón siga angustiado. Ustedes creen en Dios, así que sigan creyendo también en mí.”

Jesús sabe que la crucifixión está a solo horas de distancia.

Es como si les estuviera diciendo:

“Aunque no entiendan lo que están a punto de ver… aunque todo parezca derrumbarse… sigan confiando en mí.”

“No miren alrededor. Mírenme a mí.”

Y la verdad es que todos nosotros enfrentamos temporadas de ansiedad, dolor y confusión.

  • Ansiedad por un diagnóstico médico.
  • Ansiedad por perder el trabajo.
  • Ansiedad por un hijo que se está alejando de Dios.
  • Ansiedad por un matrimonio al borde del colapso.
  • Ansiedad por necesidades económicas.
  • Ansiedad frente a cambios inesperados… frente a una nueva etapa de la vida que no sabemos cómo enfrentar.

Y a todo eso súmale los problemas que vemos alrededor:

  • El caos de la cultura.
  • La inmoralidad que domina a la mayoría.

Déjame decirte algo: es muy fácil terminar pensando como Charlie Brown y comenzar a estar ansiosos un día a la vez.

Entonces, ¿qué debemos hacer?

Aquí está el consejo poderoso del Señor Jesús, pronunciado apenas horas antes de ir a la cruz del Calvario:

Sigue recordándole a tu corazón la verdad: Jesucristo es completamente digno de confianza.

Ahora, aquí tenemos una segunda verdad que puede arrancar la ansiedad del corazón:

Tu hogar en el cielo es una realidad asegurada.

Jesús dice en el versículo 2:

En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Juan 14:2

En otras palabras:

“Ya he preparado un lugar para ustedes. Un lugar llamado cielo.”

Y cuando hablas con las personas acerca del cielo, descubres rápidamente que existen muchas ideas diferentes… y bastante confusión también.

Una niña de cinco años respondió honestamente cuando le preguntaron cómo imaginaba el cielo. Ella dijo:

“Creo que el cielo será la parte más feliz de mi vida de muerta.”

Bueno… eso no suena demasiado emocionante.

Ahora bien, la versión Reina-Valera traduce este versículo diciendo:

“En la casa de mi Padre muchas moradas hay.”

Y durante años, mucha gente imaginó enormes mansiones celestiales. Eso despertó toda clase de ideas e interpretaciones.

Pero mientras más lo piensas, más problemático se vuelve, porque termina sonando como si el cielo funcionara según méritos:

“¿Qué clase de mansión voy a recibir dependiendo de cómo me porte?”

Recuerdo que cuando era adolescente escuché a un predicador decir que nuestras buenas obras se convertían en materiales de construcción que Dios usaba para edificar nuestra mansión celestial.

Y recuerdo haber pensado:

“Entonces a mí me va a tocar vivir en un cobertizo… y probablemente sin techo.”

La palabra original aquí se traduce mejor como “habitaciones” o “lugares de residencia”.

La idea no es que algunos creyentes vivirán en mansiones de lujo y otros apenas tendrán una choza celestial.

No. La verdad es que cada creyente tiene un lugar preparado dentro de la casa del Padre.

Y los discípulos entendían esta imagen muy bien. En aquella cultura, cuando un hijo se casaba, simplemente se añadía otra sección a la casa del padre. Luego otro hijo se casaba, y se construía otra parte. Con el tiempo, la casa se expandía alrededor de un patio central donde toda la familia convivía.

Y esa es precisamente la imagen que Jesús está usando aquí.

Todos tendremos un lugar permanente en la casa del Padre, viviendo juntos como la novia de Cristo, en la presencia inmediata del Señor para siempre.

Ahora llegamos a una tercera verdad que puede arrancar la ansiedad del corazón y de la mente:

Tu futuro está garantizado para siempre.

Jesús continúa diciendo en el versículo 3:

Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Juan 14:3

¿Notas algo maravilloso aquí?

Jesús no solo te está invitando a un lugar. Te está invitando a una Persona.

Él dice:

“Yo estaré allí… y ustedes estarán conmigo.”

Y esa promesa no depende de si tu fe hoy es fuerte o débil.

No depende de si llevas décadas siguiendo a Cristo o apenas estás comenzando a caminar con Él.

No depende de si sientes que tienes mucha fe o apenas un poco.

Si perteneces a Cristo, vas camino a casa.

La muerte no es más que la mano que abre la puerta hacia el cielo.

Aproximadamente cien años después de que Jesús ascendiera al cielo, un escritor cristiano llamado Aristides explicó una de las razones por las que el cristianismo estaba impactando tanto al mundo. Él escribió:

“Cuando un creyente parte de este mundo, los cristianos dan gracias a Dios y acompañan su cuerpo como quien simplemente se traslada de un lugar a otro cercano.”[viii]

Y eso es exactamente lo que sucede.

La muerte es otra clase de ceremonia de graduación.

Dejas atrás una etapa… para entrar en una completamente nueva.

Ahora, aquí tenemos una verdad más que puede arrancar la ansiedad del corazón:

Jesucristo es tu guía personal hacia el hogar eterno.

Jesús les dice en el versículo 4:

Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Entonces Tomás le respondió: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Juan 14:4-5

Me encanta Tomás. Es el único discípulo dispuesto a hacer la pregunta que todos estaban pensando.

“Un momento, Señor… ni siquiera sabemos a dónde vas. ¿Cómo vamos a saber el camino para llegar allí?”

Y, sinceramente, es una excelente pregunta.

La verdad es que nosotros estamos igual que Tomás. Estamos perdidos y necesitamos dirección.

Hace muchos años, Billy Graham contó que, siendo todavía un joven predicador, llegó por primera vez a un pequeño pueblo. Necesitaba enviar una carta, así que detuvo a un niño en la calle y le preguntó cómo llegar al correo.

Después de recibir las indicaciones, Billy Graham le agradeció y le dijo:

“Oye, si vienes esta noche a la iglesia, voy a explicar cómo llegar al cielo.”

El niño lo pensó un momento y respondió:

“No gracias, señor… usted ni siquiera sabe llegar al correo.”

Bueno… danos entonces las direcciones al cielo.

Escucha la profunda respuesta de Jesús en el versículo 6:

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6

Imagina que estás viajando y de repente el GPS deja de funcionar. Tu teléfono se queda sin batería, olvidaste el cargador y ahora necesitas detenerte a pedir indicaciones.

Entras a una estación de servicio y el encargado te dice:

“Avanza dos cuadras, gira a la izquierda, luego maneja unos kilómetros, después dobla a la derecha y en el segundo semáforo vuelve a girar.”

Bueno… probablemente terminarías perdido otra vez.

Pero imagina que, en lugar de darte instrucciones, el hombre te dice:

“Estoy cerrando el local en cinco minutos. Si quieres, yo mismo te llevo.”

En ese momento, él deja de mostrarte el camino… y se convierte en el camino.

Y eso es exactamente lo que Jesús está diciendo aquí.

Jesús no le está diciendo a Tomás que le mostrará el camino al cielo. Jesús está diciendo:

“Yo soy el camino al cielo.”

Él no está señalando un mapa cósmico diciendo:

“Ve hacia aquella constelación y luego gira a la izquierda en aquella galaxia.”

No. Él mismo es el mapa.

Conclusión

Entonces, ¿tienes hoy un corazón ansioso?

¿Tienes preguntas sin responder, temores, dudas?

Claro que sí. Todos las tenemos.

Aun después de tres años y medio de entrenamiento con el Maestro, los discípulos seguían ansiosos por el futuro.

Y esta es la palabra de Dios para ellos… y para nosotros hoy:

Todavía no estamos en casa.

Puede que el viaje no sea fácil en este momento, pero Dios ya prometió llevarnos a salvo al destino final.

Y cuando finalmente lleguemos al puerto del cielo, todos nuestros temores descansarán, y toda lágrima será enjugada.

Un día Jesús te llamará a su presencia, ya sea por medio de la muerte o en el arrebatamiento de la iglesia.

Y ese será el día cuando finalmente estaremos en casa.

Y si Jesús es capaz de guiarte hasta el cielo, también es capaz de guiarte a través de la vida hoy.

¿Cómo será esa graduación final? Ese momento cuando dejes atrás este capítulo de la vida y entres en tu vocación eterna.

Me pregunto si escucharemos algo parecido a un gran coro cantando:

“Sublime gracia del Señor,
que a un infeliz salvó;
fui ciego mas hoy miro yo,
perdido y Él me halló.”

O como escribió otro autor:

“Imagínate poner un pie en la orilla
y descubrir que es el cielo.
Tomar una mano
y descubrir que es la mano de Dios.

Respirar un nuevo aire
y descubrir que es celestial.
Despertar en gloria…
y descubrir que finalmente estás en casa.”[ix]

El Señor Jesús te guiará un día hasta el hogar eterno. Y también te guiará hoy, mientras atraviesas esta vida.


[i] J. Dwight Pentecost, The Words and Works of Jesus Christ (Zondervan, 1981), p. 415

[ii] David E. Garland, Zondervan Exegetical Commentary on the New Testament: Luke (Zondervan, 2011), p. 852

[iii] Adapted from R. Kent Hughes, Luke: Volume Two (Crossway Books, 1989), p. 315

[iv] Ibid

[v] Bruce B. Barton, Life Application Bible: Luke (Tyndale, 1997), p. 493

[vi] Dale Ralph Davis, Luke: The Year of the Lord’s Favor (Christian Focus, 2021), p. 162

[vii] Hughes, p. 315

[viii] Aristides, “The Apology of Aristides the Philosopher,” Early Christian Writings, earlychristianwritings.com.

[ix] Don Wyrtzen, “Finally Home.”

Este contenido es una adaptación autorizada del ministerio Sabiduría Internacional, bajo la enseñanza original de Stephen Davey. Todos los derechos del contenido original están reservados a su autor.


Puede compartir o reproducir este material libremente solo con fines no comerciales, citando adecuadamente al autor y al ministerio. Queda prohibida su venta, modificación con fines lucrativos o redistribución sin permiso escrito.

Hemos procurado citar debidamente todos los recursos externos utilizados en cada lección. Las citas bíblicas provienen principalmente de la versión Reina-Valera 1960 y de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA), aunque en algunos casos se emplean otras versiones de la Biblia para facilitar la comprensión del pasaje.
Reina-Valera 1960® © 1960 Sociedad Bíblica Trinitaria. Usada con permiso. Todos los derechos reservados.
La Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © 2019 por The Lockman Foundation. Usada con permiso. Todos los derechos reservados.

Adaptado y publicado por el ministerio Sabiduría Internacional.

Explorar más estudios bíblicos

Estudio de Rut

El poder del amor redentor

En una escena aparentemente legal y ordinaria, el libro de Rut nos conduce a una verdad profunda sobre el amor que redime. Una decisión tomada en público revelará el contraste entre quien desea proteger su

Ver estudio »
Secret Link